Inf. General
Compartir facebook ico twitter ico
23-03-2004 11:40

Estuvo preso hace 60 años: Regresó a Ushuaia a recordar su experiencia en el penal

Un ex convicto de la cárcel de Ushuaia que compartió encierro con el asesino serial conocido como "Petiso Orejudo", regresó a la capital fueguina para visitar el antiguo presidio y contar sus experiencias en la llamada Cárcel del Fin del Mundo. Se trata de Santiago Vaca, un salteño que el próximo 25 de mayo cumplirá 90 años y estuvo preso allí entre 1935 y 1941. Vaca volvió a Ushuaia para visitar el antiguo presidio y contar su experiencia tras las rejas de la cárcel fueguina, desde donde, inclusive, intentó fugarse.
banner_1_mobile
Votá estrellaestrellaestrellaestrellaestrella
Resultados estrellaestrellaestrellaestrellaestrella
0 comentario(s) comentario
compartir foto
Un ex convicto de la cárcel de Ushuaia que compartió encierro con el asesino serial conocido como "Petiso Orejudo", regresó a la capital fueguina para visitar el antiguo presidio y contar sus experiencias en la llamada Cárcel del Fin del Mundo. Se trata de Santiago Vaca, un salteño que el próximo 25 de mayo cumplirá 90 años y estuvo preso allí entre 1935 y 1941. Vaca volvió a Ushuaia para visitar el antiguo presidio y contar su experiencia tras las rejas de la cárcel fueguina, desde donde, inclusive, intentó fugarse.
El anciano salteño también compartió sus días de preso con detenidos políticos como el espía Mc Hannford, quien intentó revelar aspectos sobre una supuesta bomba atómica fabricada por Argentina en la década del 40.
Santiago Vaca viajó desde Salta a Ushuaia en el marco de una iniciativa del Museo Marítimo local, que dirige el empresario y escritor Carlos Vairo, para rescatar la historia de la famosa cárcel. El anciano brindará un testimonio histórico, que quedará filmado y grabado, como parte de un proyecto para el recupero de la "memoria intangible" que promueve la UNESCO, a través del International Council Of Museums.
"Siempre me acuerdo del Petiso Orejudo y del mayor Mc Hannford, detenido y acusado de espionaje por lo de la bomba atómica durante el gobierno de Juan Perón", dijo el ex convicto. Del célebre asesino serial -que a principios del siglo XX mató a siete niños-, Vaca dijo: "Yo siempre me mantuve lejos de él, y todos los presos tenían fundadas sospechas que él era soplón de los guardias, andaba con ellos y les limpiaba sus oficinas".
"No había chisme en la cárcel que el Petiso Orejudo no lo supiera y por eso los presos lo odiaban, porque suponían que él era confidente de los guardias, hasta que un día no aguantaron más y lo mataron", relató Vaca.
Sin embargo, otra versión de la época señalaba que la causa por la cual los presos lo mataron, dejándolo a la intemperie en una nevada, fue porque el Petiso Orejudo había matado a su vez a un gato que los reos cuidaban y alimentaban.
Pese a los años transcurridos, los recuerdos y las anécdotas fluyen en la lúcida memoria de Vaca, quien tiene mucho más para contar. Durante su estadía en Ushuaia, visitó hoy las instalaciones del Trencito del Fin del Mundo, para rememorar el escape que intentó hace casi sesenta años, y que se frustró cuando fue capturado por los guardia cárceles.
A raíz de un incidente cuando cumplía con el servicio militar, en donde hirió de gravedad a un superior, en el año 1935, Vaca fue trasladado al penal de Ushuaia, donde por las noches "los presos soportábamos unos diez grados bajo cero, incluso con las estufas encendidas. Era terrible el frío que hacía adentro del presidio", comentó.
Vaca relató luego que preparó un ingenioso plan para fugarse junto "al Chaqueño Cáceres", con quien alcanzó a escapar de la prisión, pero el plan de fuga falló y tras una persecución de los guardias por el bosque, y una intensa balacera, Vaca y su compañero fueron capturados y llevados a patadas hasta el patio del penal, en donde ambos fueron golpeados. Para concluir, Vaca afirmó que mientras permaneció detenido en la cárcel de Ushuaia nunca escuchó a ningún recluso contar que allí haya estado preso Carlos Gardel, como cuentan algunas leyendas ampliamente refutadas.
El "Petiso orejudo" fue un temible asesino serial de niños a principios del Siglo XX. Había aterrorizado a la población de Buenos Aires con sus crímenes y, cuando tenía apenas 16 años, fue juzgado y condenado por el homicidio de siete menores de edad.
Nacido como Cayetano Santos Godino, el 31 de octubre de 1896 en el barrio porteño de Boedo, era el menor de nueve hermanos. A los 8 años intentó matar a una criatura de 20 meses y a los 12 incendió un enorme corralón de madera de la calle Corrientes al 2700.
banner_2_mobile
banner_5_mobile