2025-07-17

Newsan Food

“Creemos que tenemos entre 400 y 500 toneladas de mejillones en el agua”

El gerente precisó que ya cosecharon “100 toneladas y hay unas 70 toneladas procesadas en las cámaras, de las que 60 ya mandamos. Armamos equipos y buscamos gente que se dedique a esto”.

 

Asimismo, advirtió que “no es fácil. Es un producto barato, que insume pagar energía y gas no subsidiado, casas en alquiler y demás. No quiero ser un industrial llorón, sino mostrar que es algo en lo que te tenés que meter. En Chile una embarcación sale 200 mil dólares, y acá sale 600 mil”.

 

Delamata indicó que “el mejillón es algo muy barato. Es un producto excelente en proteínas. En China forma parte de la mayor parte de los platos diarios, seguido del pescado y el pollo. Es una proteína muy barata y el mundo la requiere. Al lado, tenemos un monstruo como Chile, que hace una cantidad de mejillones tremenda. Es el segundo exportador del mundo. Ellos cultivan en Puerto Montt y Chiloé, que están a la altura de Bariloche. Tienen mucha gente acostumbrada al mar y características de esto. Ante la inexistencia de tierra, volcaron su actividad al mar”.

 

“Hay bancos naturales. No es menor. En otros lugares de la Costa Atlántica Argentina, el mejillón se ha sacado mucho por buceo y estos bancos se han diezmado. Acá todavía hay, aunque tenemos una gran cantidad de cholga. Es un producto en el que buscamos incursionar, porque es más lento y con otro color, pero el mundo lo requiere. Como siempre lo explico, desde los bancos naturales las hembras y los machos excretan células reproductivas y eso va todo de la mano de la corriente”, contó.

 

“La diferencia en el sabor y en la textura creo que tienen que ver con el tipo de crecimiento. Esto es un mejillón más asilvestrado. Está el tema de las aguas y las características de donde crece”.

 

Además, contó que “es muy importante el estudio de la correntometría. Porque lo que hace es unir los óvulos con los espermatozoides y forma una célula, que da vueltas por el mar de acuerdo a donde la lleva la corriente. A los 40 días es una larva, que tiene una manija y empieza a tener una orientación para determinar su movilidad. Ahí trata de pegarse en algún lugar en el que poder vivir”.

 

Y agregó: “Cuando encontramos dónde se pega, lo que hacen los criaderos es ponerle unas cuelgas, que son de una especie de algodón, para que lo encuentren ameno para empezar a crecer. A los 12 meses llegan a los 2 centímetros. De ahí, se los recoge para sacar las otras cosas que se colgaron y no son mejillones: papas de agua, erizos y demás. A partir de los lugares con más fitoplancton, vemos de llevarlos donde engordan”.

 

Luego, “se sacan las semillas, se encuerdan en una malla de algodón que a las 4 semanas se disuelve, con 400 o 500 unidades por metro. Se alimentan de fitoplancton. Son animales que todo el día trabajan en un proceso de absorción del agua. Si el agua es mala, ellos son feos; si es buena, son buenos. El desafío es ver qué lugares tienen buena captación; en cuáles hay buena cantidad de fitoplancton, para que engorden. El ciclo es bastante más largo que el de Chile”.  

 

Fabio Delamata resaltó que “cuando se llega al engorde, hay que pasar entre 12 y 14 meses para llegar a la medida comercial. Es un proceso largo y muy difícil para los artesanales. Tenés que aguantar este circo entre 25 y 28 meses. Nosotros estamos en un lugar alquilado, en el que hicimos un sistema de casillas rurales instaladas. Es difícil conseguir gente que quiera ir a hacer este trabajo en medio del mar. Desde que se arranca tenemos, por lo menos, dos años”.

 

No obstante, aseguró que “lo que estamos haciendo es lo más fácil: el entero cocido. Traemos el mejillón de cultivo, una máquina les desprende la parte con la que se pega, se lava y se pone en bolsas. Eso se pesa, va a máquinas de vacío, se hierve a 100 grados para sacar microbios y bacterias, y después pasan al congelamiento obligatorio a menos 18°”.  

 

“Una de las cosas por las que la gente busca este mejillón es porque a diferencia del de banco, cuando lo comas nunca vas a encontrar un grano de arena. Este no lo toca nunca, porque está siempre colgado”.

 

También resaltó que “el producto, por más que sea un mejillón, un vacuno o demás, tiene una trazabilidad importante hasta el lugar de destino. Tiene que estar trazable por lote; por día de cosecha; por todos los análisis que hay que hacerles por marea roja y análisis microbiológicos. Estamos trabajando con productos comestibles”.

 

Consultado por la posibilidad de ampliar la producción hacia Río Grande, dijo: “La forma de trabajar en Río Grande se usa mucho en Francia. En lugares donde la relación intermareal es abrupta, se plantan palos en los que el animal se agarra. Lo que tiene de negativo es que el animal crece menos, porque cuando no tiene marea no come”.

 

“Se puede hacer. Es totalmente posible. Hay que ver cuál es la especie que hay ahí. No es que tengamos una prohibición como industria a pasar la montaña. El tema es ir a Río Grande en la medida que rinda. Si las características son buenas, una vez que armemos algo acá, iremos a probar con la ciudad y ojalá podamos desarrollarlo”, continuó.

 

Respecto a las proyecciones de Newsan Food, aseveró que tienen “el proyecto final de llegar a 10 mil toneladas. Nos daría una planta con 70 u 80 personas de mano de obra. Muy automatizada. Uno de los productos que más se paga en el mundo es la media valva. Si mirás en Chile, son un montón de señoras grandes que desconchan un mejillón y, con la otra concha van sacando y lo dejan como si fuera un cuchillo filetero. Evidentemente tendré que tratar que alguno aprenda eso”.

 

A esto se suma que están “pensando en cholgas y otras especies que ayuden a consolidar este proyecto. Desde el punto de vista de la captación no tenés nada. No hay hembras ni machos. Necesitás de una captación natural. Luego de un crecimiento natural, que tiene que ver con el fitoplancton. No es una pastura en la que decís ‘ponele más urea’ o ‘vamos al sorgo’. Es todo 100% natural.  Somos 4 personas trabajando en la oficina y dos son biólogas. Están 24 horas mirando los bichitos para ver si crecieron medio centímetro, si se formó la aleta o no”.

 

También analizó el debate por las salmoneras y dijo: “Con el mejillón, con la centolla y la pesca de altura también se puede hacer desastre. Si entrás a los bancos y agarrás juveniles, nuestros nietos no van a comer merluza negra. La compañía ha demostrado, en sus años, que tiene prestigio, seriedad y un conjunto de inversiones. Si mañana hay un problema con el celular o con otra cosa, ha diversificado de manera tal para no quedar en la quiebra”.

 

Según Delamata, desde Newsan Food apuestan “a todos los negocios que sean económicos. Lo primero que hay que ver es cómo sale la Ley de los salmónidos. Si sale en un lugar en donde es carísimo hacerlo, no lo va a hacer nadie. Si sale en el Canal, la gente se va a oponer y no lo vamos a poder hacer. Hay que consensuar entre algo que sea posible, rentable y que no dañe”.

 

De igual forma, analizó que “tenemos dos cuestiones importantes. Primero, el memorándum de entendimiento del Fondo Monetario Internacional. Segundo, en tu sano juicio, ¿sacarías a Vialidad en un lugar como este? Lo que yo veo es que están yendo por todo. Si nos quedamos dormidos, esperando que algo pase, vamos a seguir esperando. No digo que digamos que sí a todo, o nos arrodillemos, pero claramente hay un grado de desocupación importante”.  

 

“Yo escuché que se iban a hacer millones de cosas. Lamentablemente, lo único que está funcionando son los mejillones. Iban a hacer puertos, instalaciones, pero a mí me parece que dato mata relato. Hay que seguir haciendo, poniéndole el cuerpo y darle para adelante”.

 

Para cerrar, habló sobre la distribución interna, y comentó: “Estamos viendo con quién la hacemos. Estamos trabajando con el ahumadero. Para subir a los cruceros y demás, está la gente de GDS trabajando”.

 

“El mejillón no puede quedar fuera de la canasta. Ya nos equivocamos con la centolla, y no puede pasar de nuevo. Hoy debemos venderlo entre 4 mil y 5 mil pesos, para que la gente lo consuma y sea enamorada. Si es malo, que me digan ‘sos un mentiroso, porque está feo’, y trataremos de mejorarlo”, cerró. 

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