2025-10-09

Festival de Salud Mental

“La salud mental implica una mirada colectiva que trascienda las emociones de todos los días”

La funcionaria explicó que hablar sobre “salud mental” implica no enfocarse sólo en “cómo nos sentimos, sino que proyecciones tenemos, cuáles son nuestras posibilidades, quiénes nos acompañan y qué posibilidades tenemos de vivir dignamente. Para hablar de salud mental tenemos que pensar en que no hablamos de lo que nos pasa individualmente, sino de cuáles son las condiciones de vida en las que nos desarrollamos y cuáles son las oportunidades que tenemos para llegar a nuestros sueños”.

 

“Es muy importante que podamos pensar y generar espacios en los que la salud mental sea un lugar posible para que todos pensemos, hablemos y construyamos alternativas”.

 

Asimismo, advirtió que “el Estado nacional ha desfinanciado todas las áreas que hacen que podamos contar con las herramientas para salir adelante. Necesitamos más que nunca tejer redes, vínculos, optimizar recursos y generar espacios de reflexión colectiva”.

 

La facultativa se refirió a los impactos de la pandemia y aseguró que “es uno de los principales ejes que atraviesan no sólo las políticas públicas y el rol del Estado, sino que la sociedad tiene la necesidad de hablar de esto. La pandemia fue una bisagra en la historia. Hay algo que dejó una marca, que todavía no podemos terminar de ver para dimensionar los efectos en la salud mental de las personas”.

 

Hace poco tuvimos la jornada de Corresponsabilidad y disertó Virginia del Barco, una psiquiatra infantojuvenil. Ella decía que las personas tenemos un enorme desafío y es asumir que nos vamos a morir en algún momento. Eso nos constituye como especie. Somos los únicos con consciencia plena, pero no sabemos cuándo y cómo va a suceder. La pandemia nos puso la muerte en la habitación de al lado, sin la posibilidad de pensar el dolor de forma colectiva. Hubo un momento en el que las personas morían y no podían tener una despedida simbólica, como es un velorio”, contó.

 

Y reflexionó: “Pensemos en qué marca pudo dejar en las infancias y adolescencias. Convivir con la angustia y la certeza de que te puede pasar a vos o a alguien que quieras. Sería ingenuo pensar que los efectos de la pandemia no han marcado un rumbo y que no deben ser temas de agenda permanente. Pareciera que no alcanza con el acceso a la salud, por ejemplo, para conseguir un turno con un psicólogo o un psiquiatra”.

 

La psicóloga insistió en que “lo que hay que hacer es tejer más redes, más vínculos y hablar en todos los espacios posibles; estar disponibles para los demás; que los equipos piensen las estrategias con una mirada de corresponsabilidad. Tratar de pensar de qué forma podemos mejorar las condiciones de vida”.

 

Aunque reconoció que “es muy difícil en un escenario en el que no se llega a mitad de mes. Se come con la tarjeta de crédito. Los procesos de endeudamiento con las familias son tremendos. Todo eso tiene que ver con la salud mental. Es un desafío enorme y es un derecho enorme”.

 

Marcucci subrayó que “el desafío es trascender esa cuestión individual que alimentan los medios de comunicación y las redes sociales, como si fueran recetas mágicas para gestionar las emociones, o ‘manejá de esta forma la ansiedad’. Son discursos propios de cuando los procesos democráticos se vuelcan a la derecha. En gobiernos liberales, el individualismo y la expresión de la libertad mal entendida construyen estos mensajes. No alcanza con visualizar o manifestar, porque no se paga el alquiler, ni se come o se educa con eso. Eso genera un entramado que enferma”.

 

“Hay que invertir esos mensajes individualistas en el contrasentido. Hay que hablar de lo que se está viviendo: las instituciones, el Estado, las asociaciones y todos los que tenemos alguna responsabilidad debemos tejer redes, pensar colectivamente, optimizar los recursos y acompañar el padecimiento de las personas en el contexto histórico que se da. No podemos alimentar discursos facilistas que solo dependen de la mera expresión de la fe”, dijo.

 

“La salida es colectiva, con el Estado, la inversión en políticas públicas y espacios para discutir y garantizar el acceso. Con el Festival buscamos poner en agenda y mostrarle a la comunidad todo lo que existe en la ciudad”.

 

Como exsecretaria de Políticas Sociales, Sanitarias y Derechos Humanos y parte del equipo de trabajo de esta gestión municipal desde sus orígenes, Marcucci también hizo un repaso de los progresos de la Municipalidad en materia de políticas de contención a la salud mental: “El CePLA fue un espacio que se gestionó cuando el intendente Vuoto ocupaba una banca del Concejo Deliberante. No existía ningún área destinada a la Salud Mental en la Municipalidad. Fue una gran apuesta política y una decisión que tuvo Walter en su momento”.

 

La psicóloga destacó que las políticas crecieron “a tal punto que se crearon distintos dispositivos. Hoy tenemos el dispositivo de Terapia Asistida con Perros, que acompaña a niños y niñas con diagnóstico del espectro autista”.

 

“Hace poco el intendente inauguró el primer Centro de Salud Municipal. Podemos enumerar acciones, como la Secretaría de la Mujer que tiene espacios para mujeres que atraviesan situaciones de políticas de género. Son decisiones que se toman con una mirada de la salud mental con un enfoque de derechos humanos, transversal y comunitario”, ejemplificó.

 

Y contó que “hoy, dentro del Centro de Salud hay un equipo interdisciplinario de una trabajadora social, una psiquiatra y psicólogos que estamos dando tratamiento. No es solo la promoción y el acceso, sino la otra instancia que nos faltaba. Si bien tenemos CAPS del Gobierno y espacios privados, es muy difícil acceder a un turno”.

 

Al mismo tiempo, entendió que “eso marca una mirada que tenemos que fomentar y proponer. Ninguno de estos recursos está de más. El desafío en materia de salud mental es ver cómo podemos hacer más fácil el acceso de los vecinos y vecinas. No importa si es en un centro de la Provincia, en el CePLA o dónde, sino que tomemos esa demanda. El Estado se tiene que hacer cargo”.

 

Por último, adelantó que, en el Festival de Salud Mental que realizarán el sábado 11 de octubre, de 17 a 20, en el CePLA - El Palomar, “van a suceder dos cosas en simultáneo. Por un lado, los talleres de salud mental, con la Escuela Popular de Géneros, la secretaría de Salud Mental y Adicciones de la Provincia, asociaciones, el CePLA y el CENT. Habrá talleres sobre violencia digital, otro con un formato más lúdico para las redes familiares. También tendremos una lista de presentaciones en la que se contará en qué consiste cada uno de los dispositivos. Además, tendremos una muestra artística con los talleres tradicionales y compartiremos una merienda”.

 

“Es para que los vecinos y vecinas se acerquen y conozcan los equipos que sostienen todos los días a las instituciones de Ushuaia. Es el Festival de Salud Mental, Redes y Vínculos”, cerró. 

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