2025-12-05

Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes

“Desde la Provincia, en cada acción que generamos convocamos la voz de los pibes”

Ponce entendió que convocar a las juventudes “es algo fundamental para estar atentos a nuestra población. Participó un adolescente como representante de su población. Es importante, porque esas voces son fundamentales”.

 

Por lo que explicó en el Consejo “hay representantes de los tres Poderes, las Municipalidades, organizaciones sociales y, si bien no menciona a un pibe o una piba, creíamos fundamental incorporarlo. A estas alturas, y con el recorrido de la protección integral y participación de adolescentes, era necesario que esté así. Era contradictorio hablar de los pibes y pibas y no escucharlos”.

 

En este sentido, advirtió que “muchas veces” las propuestas hacia las juventudes “son charlas aisladas”: “El Estado comparte charlas de ESI, salud mental, cuestiones familiares y consumo, pero lo que llevaron a la mesa es que quieren encuentros que los inviten a charlar. Eso es fundamental”, narró.

 

Además, advirtió que “lo que más queda soslayado tiene que ver con la violencia dentro de las escuelas, de sus hogares y con sus pares. Las referencias están puestas en sus pares, pero no acuden a otros lugares. Están los equipos de orientación y los profes, pero ahí no aparecen las consultas”.

 

“Los adultos tienen que estar más atentos y disponibles a las preguntas de los pibes. Es una instancia en la que tenemos que estar disponibles para incomodarnos con las preguntas que nos hagan los pibes sobre sexualidad, consumo y proyectos”.

 

Al mismo tiempo, el funcionario destacó que “hay una serie de proyectos y propuestas de los adolescentes en la provincia. Hay una idea de que están desvinculados de lo que les pasa, pero les podría decir que no es tan así. Están proyectándose y pensando qué estudiar o qué les interesa. Quizás los adultos tengamos que ver los modos en los que lo hacen, para acompañarlos. A veces parece que, si no es el modo de los adultos, no es legítimo”.

 

“Tenemos que estar atentos para articular las acciones que definan cómo vamos a acompañar. Si no, quedamos en un diálogo que toma distancia de lo que los pibes necesitan. Hasta que nos organicemos adultos e instituciones, los pibes están esperando. Lo que dicen es que, si vamos a generar una acción, debe ser sostenida en el tiempo. No alcanza con dar una charla y luego que se retiren. Tiene que ser un acompañamiento y no una acción aislada”, enfatizó.

 

E instó a la sociedad, y al Estado, a “tomar definiciones”: “No podemos seguir asombrándonos. Si no, quedamos en el intento y en ciertos lamentos. Hay que tomar definiciones que nos impliquen un poco más. Los pibes esperan que definamos algunas cosas. Ahí no tenemos que perder la posibilidad”.

 

“Hay que meter las patas en el barro con lo que les pasa a ellos. Debemos corrernos de la idealización de la adolescencia y entender que es un tiempo que tiene la posibilidad de que los adultos crezcamos. Si no, queremos ser adultos a nuestra manera y los pibes nos dicen que tenemos que reversionar eso”.

 

Por otro lado, hizo un balance del Programa de Acogimiento Familiar: “Tratamos de arribar a que se convoque a la población en general a participar de los cuidados alternativos. Hoy las condiciones culturales, económicas y sociales, muchas veces, te retrotraen. Quizás, uno tiene deseo de acompañar algunos procesos. Si estás en una situación laboral endeble, no llegás a fin de mes y aparecen otras dificultades, no te embarcás en un proceso de acompañamiento. Hay otras variables que generan un cuello de botella. Hace cuatro años era distinto”.

 

“Es un escenario muy difícil. Frente a eso, se complica estar holgados. Siempre estamos con la soga al cuello, pero, de alguna manera, vamos sorteando. Hay posibilidades de acompañar a los pibes en el marco de la convivencia familiar. Las situaciones vienen sucediendo y, cuando hay que tomar medidas de protección, algún vecino o vecina aparece”, reconoció.

 

No obstante, ponderó la situación de Tierra del Fuego por sobre la media nacional: “Estuve reunido con cinco provincias y sus números son mucho más groseras. Hay 700 pibes en residencias de Santa Fe y 500 en Catamarca. Nosotros tenemos que avanzar en algunas cuestiones, pero hay margen de generar transformaciones concretas y a corto plazo. Son números mucho más chiquitos. Cuando trabajamos en mesas federales, las provincias dicen ‘qué sencillo lo suyo’, porque no comprenden nuestra complejidad”, dijo.

 

Para cerrar, habló sobre las expectativas para el 2026 y adelantó que el Consejo Provincial de Niñez pautó “una fecha para encontrarnos el 27 de marzo. Es una expectativa favorable, porque se van a aperturar una serie de trabajos que tenemos que emprender. Me parece que ese espacio es el que tendrá que definir la agenda y el horizonte”. 

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