Balance 2025
“Termina un año complejo y sin claridad para lo que es el 2026”
Caballero expuso que “no está claro. Tenés stock de mercadería. Hay un mundial por delante, que es buenísimo. Eso seguramente va a empujar y a equilibrar, pero ¿qué puede suceder con algún producto importado? El televisor sería el producto que puede sostener las producciones”.
“Con celulares comienza el arancel cero. Se trabajó mucho sobre la competitividad de producto local ¿cómo va a impactar el consumo y de qué manera logramos que el argentino tenga mejores condiciones de compra?, ¿tenés el dinero para gastar? En comportamiento del consumo ¿qué ser prioriza?”, continuó
En este sentido, mencionó que, con la apertura total de importaciones, “el producto compite directamente con un arancel cero, en el que el fabricado en otra parte del mundo tiene otras condiciones de precios. No sólo en la producción, sino condiciones impositivas, de masividad. Nos pone en una situación incómoda. Se trabajó en modificar decretos nacionales que encarecían el producto; en mejorar la logística y la venta directa; en el proceso productivo”.
Y agregó: “Se trabajó con las marcas, pero también con la parte comercial. Si tengo un socio estratégico es quien vende mis productos: una cadena de electrodomésticos, un retail de celulares, una marca de telefonía. Había contratos y acuerdos comerciales de años”.
Caballero expuso que “en estos últimos 5 meses, sin prensa, se trabajó seriamente con los socios estratégicos que hicieron que los productos de Tierra del Fuego se comercialicen. Para no lastimar, se trabajó en la oportunidad de sostener una compañía. Los decretos modificados hacen a la posibilidad de que les convenga”.
También trabajaron “sobre los procesos productivos para ver de qué manera puedo adquirir productos del exterior para que sean más baratos. Tal vez no es el proceso ideal, pero es la forma de mejorar las condiciones del producto en precio del mercado argentino”.
“En el sector industrial siempre hubo situaciones que pudieron estar mejor o peor. No están mal las producciones de la industria promocional de Tierra del Fuego, pero hay bajo consumo”.
Al mismo tiempo, mencionó que en 2025 “el esfuerzo estuvo en sostener las producciones y contar con un empleo estable. Las ventas fueron muy bajas en la mayoría de los productos. Pudo haber productos sensibles que se mantuvieron. Incluso, tuvimos mejor producción que el año pasado”.
“Teníamos un stock importante en 2023. En 2024 la producción y las ventas fueron bajas. Este año tenías compromisos de proveedores a los que les compraste insumos, pero en los meses viste las caídas de ventas. Sin embargo, había compromisos contractuales, acuerdos para mantener el empleo y demás, que te hacen mantener una producción similar. Pero en el mercado, ese volumen de productos no fue absorbido”, recordó.
Consultado por el nuevo proceso productivo vinculado al ensamble, comentó: “Se llama 70/30. Hoy la tecnología no está en el armado, sino en la incorporación del sistema y las aplicaciones. Eso se seguirá haciendo en Tierra del Fuego de forma completa. Si un nuevo modelo desarrolla un tipo de tecnología y no te puede dar la patente, tiene que venir el chipeado del exterior. Te dice ‘o me lo compras de esta manera, o no te lo vendo’”.
“La discusión es si pierdo la posibilidad de sostener los últimos modelos en la producción fueguina e incorporar tecnología o conocimiento, o lo incorporo de esta manera y sigo en el mercado de forma óptima”.
“El proceso productivo no está sólo en la fabricación, sino en la previa, que es la compra de insumo. Muchas veces, el nivel de despiece encarece la compra de los insumos. Es más fácil, donde se fabrica tecnología, venderte en condiciones óptimas en partes y piezas que se adecúan mucho más al mercado”, aclaró.
Y cuestionó: “Si traer el insumo más despiezado me sale más caro ¿cómo voy a ser competitivo a partir de enero, donde el arancel es cero al importado? Si yo me voy a encarecer por sí sólo en el proceso, voy a perder volúmenes de producción”.
En cuanto a las críticas por el ensamble de la fabricación fueguina, Caballero dijo: “Es una palabra que se implementó en un momento. No hay forma. Se puede combatir con un montón de información. Yo no le tengo miedo, porque el ensamble es una de las partes del proceso productivo. Dicen cualquier cosa. Históricamente, vos tenías inserción automática, inserción manual y montaje. Así se le llamaba antiguamente. Es el último paso de la fabricación del producto. La toman despectivamente. Si buscás en la historia de la revolución industrial, es parte de lo cotidiano. Lo hacía Ford”.
“Tenemos que ser más baratos de alguna manera. Hay mantener lo máximo que se pueda el empleo y saber que se evoluciona y ver de qué manera formamos trabajadores, si no, te vas a quedar de todas formas fuera del sistema”.
También reflexionó sobre la situación actual y la falta de una “transición” entre las condiciones de fabricación anteriores y las impuestas por el Gobierno de Javier Milei: “Tenés que ser muy claro para ver cómo vas a sostener. En medio hay producciones, pymes y prestadores de servicios. Si vas a someter a una actividad a una mejora y si no son competitivos los dejás afuera, es complejo. Hablamos de parar máquinas, y en medio está la gente”.
“¿Cómo contenés la situación del trabajador o inversor si no tiene otro destino inmediato? Tenés que dar tiempo a esa transición. Hay que saber que el sistema productivo en Argentina es muy diverso y debe atenderse un todo. No podés dejar en el camino, porque no tenés cómo absorber la situación”, enfatizó.
En este sentido, entendió que “la gran mirada que hay que tener, y a esto se lo propuse al Gobierno nacional, es evolucionar en la complementación industrial. Si yo no miro que la capacidad instalada me pueda complementar con otra industria para marcar una sostenida producción y empleo, no estaría haciendo la tarea”.
“En los momentos productivos que mejoran las condiciones de las compañías, es muy importante la sostenibilidad entre ambas ¿De qué manera me complemento? Esto hace a un quiebre de normativas. No hablo del régimen laboral, aunque puede ser una, las normativas eran que cada empresa tenía que hacer su propia inversión completa. Creo que eso se agotó. Si una empresa que maneja un mercado más chico debe tener la misma inversión que una que maneja un mercado más grande, la hacés improductiva”, subrayó.
Respecto a la “voluntad” de los industriales, Caballero aseveró que “todas las señales muestran que la batalla se da. Empresas muy importantes invierten en otros sectores. Inclusive importan. Han tomado otros rubros y formado otras compañías”.
“Tiene que haber una mirada más integradora, porque este paso va a ser más complejo. El industrial puede hacer un esfuerzo, pero si la política no los acompaña es un problema”.
Para cerrar, habló sobre el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina y las condiciones que demoraron su implementación: “Es un dinero fantástico que, de a poco, va llegando a la provincia. Pasan dos situaciones. Una es que los proyectos se van a ver de 4 a 5 años. Por ejemplo, un hotel, ¿hay infraestructura para dársela?, ¿cuál es la tierra disponible?, ¿cómo hago para avanzar con esa inversión concreta? Esa parte privada, interesada en que los proyectos estén aprobados, está trabajando en que la infraestructura llegue”.
“Luego, hay créditos que se aprueban de a poco, pero no se ven porque falta información. El gran problema del FAMP fue no tener las condiciones en tiempo para que las inversiones estén”, culminó.