Perros asilvestrados
“La Escuela Agrotécnica Salesiana perdió, hasta ayer, más de 146 animales ovinos”
En esta línea, expuso que “cuanto más vamos observando la realidad, se supone que el ser humano debe prever lo que va a pasar. Hace 15 días tuvimos un ataque a llamas. Un pequeño productor perdió más de 30 adultas”.
Sobre el ataque al ganado de la escuela salesiana, indicó: “Esto se produjo un fin de semana. Es importante que recordemos que la naturaleza no se toma vacaciones y la escuela salesiana tampoco. Hay chicos de guardia durante todo el verano y cuando regresaron un domingo encontraron a los animales muertos. Los habían dejado pastando en el campo”.
“Sabemos que en Ushuaia hay más de 14 mil perros sueltos en la calle; más de 12 mil en Río Grande y unos 3 mil en Tolhuin. Tenemos mucha información. La comunidad científica sigue colaborando, pero seguirá creciendo hasta que no haya acciones claras y contundentes”, detalló.
Asimismo, mencionó que “recorrés el campo y encontrás vacas y ovejas muertas. Pero estos dos viajes estimo que han sido porque entraron 2 o 3 perros. No hacen falta muchos para matar esa cantidad. Esto ha sido de un día a otro. Se manejan en jauría. No es que matan para comer o por hambre, sino por una cuestión de juego”.
Apolinaire subrayó que “esto habla a las claras de la irresponsabilidad de los seres humanos. Cuando la gente larga a la calle a Bobby para que ande todo el día acechando gente, corriendo al cartero y rompiendo bolsas de basura. También habla de la falta de seriedad y responsabilidad de los gobernantes. Hay ordenanzas en las tres localidades que no se cumplen, porque no debe haber perros sueltos y hay. No hacen cumplir la ley”.
“Al principio se registraba de manera irregular. Esto cambia con las gestiones de Gobierno el acompañamiento o no en distintos momentos. En un momento se hizo una matriz, por lo que ,cada vez que reportabas un avistamiento, lo podías denunciar y alguien se ocupaba de guardar y procesar esa información”, recordó.
Ante esto, Apolinaire comentó que empezaron “a registrar imágenes a través de cámaras trampas, para tratar de que los científicos establezcan patrones de movilización. Cada vez que se logra capturar alguno también se reporta. Hay un trabajo que se va haciendo, pero muchas tierras están cooptadas por los perros. Muchos de los que están en el campo descreen de todo. También, muchas zonas quedaron sin producción, por lo que la mayor cantidad de hectáreas son reservas, parques y tierras fiscales. Si uno no está en el territorio, es difícil controlar esto”.
Al mismo tiempo, advirtió que “esto ocurre hace más de 45 años. Hubo picos en los que había más perros. Cuando hace más frío bajan más a la zona de las estancias. También buscan animales más mansos. Es más fácil para ellos atacar, morder y lastimar a estos animales. Vemos que la cantidad de perros crece a una tasa del 4% mensual. No sé qué va a pasar en 10 años. Cuando hablás con los productores y los vecinos, siempre encuentran animales muertos, mordidos o faltantes”.
“Desde el 2008 está permitido sacrificar a estos perros cuando uno los logra capturar. Tenemos la potestad legal de sacrificarlos. Eso se viene haciendo, cuando se puede. En redes me canso de leer ‘bala, bala’, como si fuese tan fácil. La gente que vive en el campo no pertenece a un ejército de exterminio de perros”. aclaró.
Sobre las repercusiones en redes sociales de las publicaciones sobre esta problemática, Apolinaire respondió a quienes piden a los trabajadores rurales que “disparen” a los canes: “Uno sale a trabajar y debe hacerlo con sus perros, sus caballos, recorriendo ovejas y vacunos. Aparte de eso, sumarle andar a los tiroteos es bastante complicado. Se pueden capturar. También se pueden colocar trampas. Hemos recibido experiencias respecto a eso. En algunos lugares se producen cercos especiales con una malla de alambre. Se usan los recursos de otras partes del mundo”.
Por último, aseveró que trabajan “con perros protectores de ganado, que cuidan a sus ovejas. Eso es posible en algunos terrenos y situaciones, pero no en todas. Otros trabajan con burros”.
“Estos son todos paliativos, pero no solucionamos el problema de base: terminar con esta especie exótica invasora y que las ciudades dejen de expulsar estos perros. El problema de base no es solo para la producción ganadera, sino para la biodiversidad”, cerró.