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“Se busca que los progenitores puedan ejercer la responsabilidad parental de manera conjunta”
En esta línea, la jueza comentó que “con el equipo interdisciplinario del Juzgado venimos trabajando con familias con alta conflictividad en un espacio de interfase psicosociojurídica. Se apunta a trabajar con progenitores de niños, niñas y adolescentes que se han visto envueltos en conflictivas familiares prolongadas y severas”.
“Este espacio apunta a trabajar cuestiones que no se podrían resolver únicamente desde lo jurídico. Se invita a las partes. Primero hablamos con los abogados y abogadas y explicamos el trabajo. Si prestan consentimiento acceden a este trabajo de los progenitores con entrevistas individuales y en conjunto, junto a los equipos interdisciplinarios. Si hay profesionales tratantes u órganos técnicos como Niñez o el Gabinete del colegio se les da participación”, explicó
Sobre la oferta de herramientas para mejorar la comunicación en entornos familiares de alta conflictividad, Petrina expuso que “hay algunas aplicaciones en el mercado, que son abiertas. Algunas requieren una suscripción y son para cuidados parentales. Veíamos dificultades en el pago, porque son en dólares, o tienen los términos y condiciones en inglés. No terminaban de ser accesibles para todas las familias”.
Por ello, comenzaron a pensar “en la posibilidad de generar una aplicación que sea del juzgado para las familias del espacio de interfase. No es algo abierto que puede usar cualquiera, sino que debe tener el contexto. Implica un trabajo previo con los progenitores y un control y revisión de cómo viene dándose la comunicación”.
“El nombre es una palabra yagán que significa ‘aquí y ahora’. Nos pareció significativo, porque hablamos de familias que vienen con una conflictividad prolongada. Cuando ya no existe un proyecto común, Hay que pensar en cómo seguir adelante ejerciendo la responsabilidad parental respecto a los hijos menores de edad”.
En cuanto a sus usos, la jueza de Minoridad y Familia precisó que “la aplicación tiene un tonómetro, que impide que se emitan mensajes en tono agresivo o insultante. Ante un mensaje inadecuado sugiere al emisor que revise algunas palabras o términos y no deja enviarlo hasta que no sea adecuado. Todos los mensajes quedan cifrados. Se permiten llamadas y videollamadas. Hay un chat paralelo, que es familiar y puede estar incluido el hijo, alguna abuela que ejerza cuidado o un tío que haga traslados. También hay carga de información respecto de salud y educación, y un calendario o un detalle de los gastos. Todo se adapta a la modalidad de la familia”.
“No es que nosotros podemos acceder a los mensajes. Hay reporte sobre que hubo tantos mensajes corregidos, o que hubo varias llegadas tarde en el retiro del colegio. Por eso es importante que sea en este espacio de interfase, porque la idea no es multar o acusar, sino conversar para ver qué pasó y reducir al mínimo los conflictos que generan denuncias y más causas judiciales”, aclaró.
Al mismo tiempo, mencionó que “está en proceso de legalización para tener todos los permisos para utilizarse. Se han utilizado otras dentro de procesos del Juzgado, con muy buenos resultados. El proceso de interfase ha dado muy buenos resultados”.
La jueza manifestó que “existe un principio de coparentalidad responsable. Esto acarrea que tengan que poder comunicarse, por lo menos, mientras tengan hijos menores de edad en común. Muchas veces los hijos se usaban como intermediarios, la comunicación era agresiva o usaban a los abogados como intermediarios haciendo denuncias policiales y presentaciones judiciales. Nos pareció una herramienta importante a aplicar en lo que hace el Juzgado con estas familias”.
Por otro lado, fue consultada por la situación local y el trabajo del Juzgado: “Hay muchísimas causas. Se ha incrementado el ingreso de causas desde el año pasado a este. Hay mucho de cuota alimentaria y aumento de cuotas. Hay una insuficiencia de recursos en general, que se siente e implica inicio de nuevas causas”, narró.
“Socialmente vemos una escalada en la violencia, que se nota primero en las relaciones personales más primarias”.
Además, alertó que “es notorio el incremento de las problemáticas de salud mental y cómo se van complejizando. Tenemos la competencia respecto de los ingredientes sobre determinaciones de la capacidad de personas con padecimientos mentales o físicos. No llega necesariamente a ser incapacidad, pero sí necesitan sistemas de apoyo”.
“En el marco de estos procesos surgen cuestiones que tienen que ver con falta de tratamiento, de medicación o de atención en determinadas cuestiones. Eso surge mucho y lo que acarrea es que entran en situaciones que se ponen en riesgo. Se requieren internaciones involuntarias o derivaciones. Estamos trabajando mucho en eso. Necesariamente hace falta un acompañamiento estatal y eso hace que se llegue al Juzgado con conflictivas de esta índole”, siguió.
Para cerrar, Petrina subrayó que “se complejizan algunas situaciones porque se ven atravesadas por cuestiones de salud mental, de abuso de sustancias o de violencia intrafamiliar. Las denuncias de violencia tienen su curso penal, en Familia hacemos la faz proteccional: tomamos medidas que tienen que ver con el cese de las situaciones de violencia”.