2026-10-15

Muelle de catamaranes

“Estamos igual que antes, pero con menos tiempo”, advirtió Brisighelli

Brisighelli comentó que los catamaranes siguen “operando en el muelle principal y sin saber qué va a pasar con los barcos, dónde van a ir a operar cuando empiece a incrementarse el movimiento de cruceros antárticos en la temporada. En ese sentido, seguimos en una total indefinición respecto a esos temas”.

 

“Respecto al muelle en el que estábamos operando, el estado general estaba fuera de discusión. Empezaron a desarmarlo. Se sacó el entablonado del tablero principal, las barandas de la punta y ahí nos quedamos. No se hizo más que eso. Hace como un mes que no están haciendo nada. Además, no sabemos cuál es la idea, porque no nos dicen”, contó.

 

Asimismo, dijo que desde ANPyN los reciben, pero no brindan información relevante sobre las reparaciones: “Son muy educados, nos ofrecen un cafecito. Ahora, no nos dicen nada. Hablamos de bueyes perdidos. Preguntamos qué van a hacer para garantizar la operatoria y nos dicen ‘vamos a hacer todo lo necesario para que la operatoria sea segura y eficiente’. Bien, ¿eso qué va a ser? Son declaraciones de principios, pero sobre hechos concretos como ‘vamos a armar, a desarmar, a construir’ no tenemos ningún tipo de información”.

 

Y agregó: “Estamos con cinco catamaranes amarrados en el muelle principal. Están operando ahí: salen y vuelven de las excursiones desde ese punto de amarre. ¿Qué va a pasar cuando empiecen a llegar barcos y tengamos que salir? No sabemos. No está definido a dónde vamos a ir a pernoctar, a quedar amarrados, o a dónde vamos a embarcar y desembarcar pasajeros”.

 

Consultado por la posibilidad de sostener la operatoria de los cruceros y la de catamaranes en el mismo muelle, señaló que “es imposible por una cuestión de capacidad. Tiene una capacidad finita, pero dos sectores, que son el 3 y el 5, que son los primeros puntos de amarre del lado sur, que están deshabilitados por problemas de mantenimiento estructurales. Ahí no puede amarrar ningún barco”.

 

Brisighelli expuso que “vamos a tener una temporada con una alta demanda, en un muelle que tendrá dos sectores de amarre que no estarán operativos. A esto se le suma que están empezando las obras de reemplazo de las defensas del muelle. Mientras estén trabajando, algunos sectores de amarre tampoco estarán habilitados. Habrá lugar para tres barcos menos”.

 

“Suponer que con la cantidad de barcos que hay, además nos van a quedar lugares que van a respetar para los catamaranes sería muy ingenuo. Nos van a echar de ahí a la primera de cambio, pero el tema es que nadie dice a dónde”.

 

El empresario turístico avizoró que tendrán problemas y manifestó que van a “tener barcos que van a tener que salir a las excursiones, con 400 o 500 pasajeros circulando en el muelle y la gente embarcando no sabemos dónde. No nos dicen dónde van a ir a pernoctar los barcos, que es importante porque están diseñados para pernoctar en muelles protegidos, porque no son barcos de altamar. Ni donde vamos a embarcar los pasajeros. Algunas ideas son inviables”.

 

También mencionó que tienen “opciones de última, pero ninguna es buena. Tenemos, en todo caso, una colección de malas ideas que podemos aplicar en caso de necesidad. En la zona industrial tenemos un muelle de servicio donde podríamos quedarnos con algún barco, pero tiene dos o tres cuestiones propias de su diseño, como que no está diseñado para que los barcos pernocten ahí, ni para que estén los tres barcos o para soportar el esfuerzo en caso de mal tiempo. Son de servicio, para ir y trabajar en condiciones meteorológicas favorables”.

 

“Esa podría ser una muy mala solución para el pernocte, pero no podemos hacer embarcar a los pasajeros ahí. De alguna forma tenemos que llegar al muelle, a algún sitio, para embarcar a los pasajeros que van a estar ahí”, continuó.  

 

Respecto a la respuesta de los pasajeros, aclaró que “en general no hay reclamos, porque no hay conocimiento previo. Como no conocen la historia, no hay planteo. Si bien es un poco más lejos y más engorroso, la excursión se realiza, vuelve a horario. Pueden subir, ir, volver, visitar los faros, los lobos y las islas. Eso es en este momento”.

 

Por otro lado, Brisighelli hizo un balance de la temporada de invierno y aseguró que fue exitosa “no solo por los vuelos de Brasil. Eran 9 semanales a Brasil: 2 de Aerolíneas, 3 de Gol y 4 de LATAM. Indudablemente suman mucho, porque son más o menos mil pasajeros por semana. Pero también tuvimos una buena participación del turismo nacional. Todos los números que uno releva de prestadores, servicios, alojamiento y excursiones, han dado en esa sintonía: tuvimos el mejor julio y agosto de la historia”.

 

Esto, en un contexto nacional desfavorable. Como presidente de la FEDECATUR, Brisighelli precisó que “el resto de los destinos con mucha menos distancia, como Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba o la costa tuvieron temporadas muy pobres. Provincia de Buenos Aires cerró julio con un 23% de ocupación hotelera. Los que viven principalmente del turismo nacional y de un segmento de valor económico más bajo que el nuestro la pasaron realmente mal”.

 

“Nosotros, por el turismo brasileño, porque somos un destino aspiracional dentro de Argentina y porque nuestro segmento tiene un componente económico más alto, estuvimos protegidos”, cerró. 

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