Turbulencia internacional
“Las instituciones han perdido el timón para adaptarse a los desafíos del siglo XXI”
Sobre los orígenes de la turbulencia, Dachary se remontó “a principios de este siglo. El primer dato fue la caída del Muro de Berlín y la reconfiguración en la que nos sacábamos el miedo a la destrucción mutua por una guerra nuclear y cómo íbamos a tener un mundo mucho más prometedor”.
“La mirada que se quiso imponer era lo que se conoció con un interés muy occidental, del fin de la historia: un mundo donde no habrá más conflicto, en el que el crecimiento y el desarrollo permitiría que los países tengan modelos que hagan que la gente viva más feliz. A la par de lo que era la construcción de bloques regionales”, recordó.
Según el funcionario, “cuando uno estudiaba a principios de este siglo, el modelo de la Unión Europea era el evolucionado y a seguir. Uno contaba que fue a Europa, entró por Portugal y salió por Grecia sin hacer frontera. Esto, a la par de una revolución de las comunicaciones sin precedentes. Nuestros tatarabuelos vinieron a Argentina con la promesa de hacer una América ciega. Hoy agarrás tu teléfono y ves lo que pasa en Francia. Podés tener acceso al estado del mundo desde cualquier punto”.
A partir de ahí, “se empiezan a conjugar tres cuestiones. Un tema que tiene que ver con la culpa histórica. Puedo hacer un paralelismo con Malvinas por lo que fue el colonialismo, y no solo el británico: tenías el francés, el belga y de un montón de países europeos. Además de estas situaciones de grandes cambios tenían internamente la culpa por cómo trabajar con aquellos países a los que destruyeron con mucha violencia, y cómo devolver eso en términos de migraciones”.
“Otro de los términos es la sobrevida. Antes la expectativa era de 50, luego de 60, de 70 y 80. Los servicios de salud son cada vez más caros. Cuando estudiábamos veíamos pirámides poblacionales, porque tenías poca gente vieja, más adultos y muchísimos jóvenes. Hoy son cuadrados. Las tasas de crecimiento son de menos de 2. Entonces, cada vez tenés menos personas que aportan a un sistema previsional de personas que viven cada vez más tiempo. La vida será cada vez más cara”, explicó.
A esto se suma “todo el problema de cómo se dan las alternancias. No solo en América Latina, como lo que pasó en Argentina, en Chile o en Brasil. En Europa tenés una mirada progresista de solicitar más Estado, pero juegan para el otro. Francia está a poco tiempo de tener una elección nacional. El Gobierno de Macrón está muy cuestionado y tenés su sucesor con una mirada más progresista, pero Le Pen hace tiempo tiene una mirada con una derecha radicalizada y es la que recibe la situación. Hoy vivimos una situación mucho más compleja. Los argentinos estamos enojados con el Estado, igual que los franceses”.
“Se veía que la globalización iba a ser algo totalmente positivo, pero los que más rápido aprendieron a evolucionar fueron los problemas y no la capacidad institucional por resolverlos. Tenés Estados que cada vez tardan más en dar respuestas. Yo estudié en los 2000 y me enseñaron que las migraciones eran una amenaza”.
“No tenés nada bueno o nada malo, el tema es la coyuntura, pero la Europa de hoy ha perdido eso. Hoy tenes situaciones que no sabés hasta dónde van a llegar. Es una Europa que también está en guerra, algo que pensábamos que también no era una alternativa”, analizó.
Dachary cuestionó: “¿Por qué migra la gente a Europa? Por culpa histórica, por proximidad o porque en muchos casos las personas que viven en el norte de África. Tengamos en cuenta lo que fueron las intervenciones de la OTAN y lo que han hecho: Acompañando a Estados Unidos entró en Irak, en Afganistán y en Oriente Medio. Todo el desequilibrio y olas migratorias fueron a Europa”.
Según el secretario de Asuntos Internacionales, “estás en un momento muy complicado en el que se ve una crisis muy profunda del Estado-Nación para cumplir con sus objetivos. Parte del éxito de Milei o lo que se observaba de nuestro presidente no era el elogio a la motosierra, sino cómo la tuvo sin que se le prenda fuego la calle”.
A modo de ejemplo, narró: “Tengo un gran amigo que es noruego. Tienen un ministerio de Trabajo e Inclusión, y parte de su tarea es la inclusión laboral de las personas migrantes. Tenían un problema muy grave ¿Qué es lo primero que hacía un migrante irregular al entrar a Noruega? Cometían un delito menor. Porque los estándares de las cárceles era de hoteles cuatro estrellas. De 8 a 9 tenés yoga y de 9 a 10 desayuno. Cuando venís de países en los que cuando tenés 6 años te dan un AK47 para defender un pozo de petróleo, era lo mejor que te podía pasar en la vida”.
“Lo que te pasa en Europa te pasa acá. Con otros aditivos, pero con esta cuestión de fondo de cómo administrar el gasto público, la expectativa de lo que debe devolver el Estado. El principal determinante es de condicionamiento económico”.
Asimismo, entendió que “tenés un enorme problema con la mirada que muestra China. Es el único lugar en el que, con todo lo que podés cuestionar, ese Estado-civilización sigue funcionando. En los últimos años sacaron 600 millones de personas de la pobreza. Son 15 argentinas completas. Cada vez tenés un PBI mayor, mayor desarrollo, ves el tren que va a 500 kilómetros por hora y edificios de 15 pisos. Viajar a China es súper económico, porque hay una intención de que veas en primera persona lo que está pasando. Estamos atravesando un momento económico absolutamente complejo. Las cosas de las que hablamos son impensadas. El ejercicio de construir escenarios es impensado”.
“Veamos cómo va el año: Estados Unidos nos apoya con las Malvinas. Estados Unidos no nos apoya con las Malvinas. Maduro presidente para siempre. A Maduro lo sacan con pijama. Tenés un sinfín de combinatorias. El Reino Unido va a desaparecer, se va Gales por un lado y Escocia por otro. Es una reconfiguración total que no sabés cómo puede terminar”, advirtió.
Y expuso que “hay un dato preocupante, que vuelve exactamente al proceso más complicado de la historia reciente, que es el período entre la primera y la segunda guerra mundial. Nunca los países habían invertido tanto dinero en defensa, ni se empezaban a perfilar tantos países con un corte nacionalista. La última vez no terminó bien”.
Consultado por el pedido de Estados Unidos de disolver el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, y la posición del Gobierno nacional de poner “bajo análisis” la postura de nuestro país, Dachary reconoció: “No sé si es tan malo para Argentina ¿Por qué está dentro del Comité de Descolonización? Porque decidimos irnos de la Asamblea General. Cuando eran los Acuerdos de Madrid I y II, existieron los Pactos de Caballeros. Además de inaugurar este paraguas de soberanía, pidieron sacar Malvinas de la Asamblea General y llevarlo al Comité de Descolonización. Es importante, pero es un organismo subsidiario. Es como comparar la Copa Argentina con la Libertadores”.
“Si vos a Argentina le sacás el Comité, no tiene otra opción que volver a la Asamblea General. Si lo analizás desde la intención, está mal, porque querés disolver un dispositivo institucional pensado especialmente para tratar todas las cuestiones coloniales que hoy tenés. No es el de mayor peso político ni por asomo. Hay una presunción de seguir el reclamo en Naciones Unidas, pero en la Asamblea General. Siguiendo el caso de Mauricio, que nunca se fue y logró llegar a un acuerdo por la restitución de Chagos con los británicos”, manifestó.
También se refirió a la definición de fecha del Tribunal del Mar para tratar el reclamo argentino por la explotación de hidrocarburos en Malvinas: “Lo que pide Argentina es el equivalente a una cautelar que impida el avance de la etapa final de decisión de inversión de las empresas vinculadas. El planteo es claro: hay una resolución de Naciones Unidas que dice que no pueden explotar recursos no renovables hasta que encuentren una solución definitiva a la controversia”.
“Tenés una resolución de 1982 que dice que, a pesar de haber detenido el enfrentamiento de un conflicto armado, esto no cambió nada la naturaleza de la controversia. Todos los años hay resoluciones que dicen ‘siéntense a negociar y busquen una solución pacífica’”.
“Yo no sé quiénes van a conformar el equipo jurídico de Argentina. Frida Armas tiene muchísimos años de experiencia. Tuvo un rol destacado con la Comisión de Determinación de Límite Exterior de la Plataforma Continental. Tenés que convencer a más jueces. Más allá de la razón que todos los argentinos sabemos que tenemos, lo tenés que demostrar internacionalmente”, detalló.
Para cerrar, Dachary criticó nuevamente los ataques del presidente Javier Milei a presidentes de otros países: “Hay un principio claro de no intervenir en asuntos internos de terceros países. Más allá de la simpatía que te pueda dar la personalidad del presidente, imaginemos la cuestión inversa: que tengas algún presidente de otro país que insulte al tuyo”.
“No se puede. Es una falta de respeto. Es una torpeza. Si Lula es reelecto ¿qué pasa? Tenés un vínculo condicionado con tu mayor socio comercial, con quien tenés una dependencia enorme para llevar adelante el Mercosur, porque ‘me caés mal’. Es un despropósito”, finalizó.