Por iniciativa de Federico Greve
La Legislatura reconoció a una deportista fueguina que escaló el Aconcagua
Se trata de la riograndense de 36 años, Tania Sandoval, que en enero alcanzó la cumbre más alta de América (6962 msnm). En los fundamentos, el legislador Federico Greve destacó la preparación que tuvo la joven durante todo el 2022; el acompañamiento fue unánime.
“Vas caminando, aclimatando el cuerpo, por lo menos dos semanas”, recordó Tania sobre el inicio del trayecto en la base del Aconcagua. “Subís algunos cerros, bajas, y así vas adquiriendo clima para generar más resistencia”, contó Sandoval, que concretó su objetivo luego de 13 días de vida en la montaña, campamento de por medio.
Sobre la decisión de emprender viaje hacia la montaña, la deportista contó que “al principio, cuando lo pensé, no me animaba porque lo veía difícil. Me decidí a ir cuando entendí que debía pasar la barrera de intentarlo, total hace muchos años que hago montaña”. Tania tiene experiencia adquirida en campamentos de invierno en Tierra del Fuego; escalada en hielo; senderismo y capacitaciones de alta montaña, entre otras. “Todo eso me sirvió para llegar a la cumbre de Aconcagua”.
En esta línea, relató: “Me preparé durante años en montaña sin tener este objetivo, porque me gusta como deporte, cuando lo pensé no me animaba y finalmente cuando lo hice, lo logré”, dijo emocionada.
Entre sus actividades diarias, Sandoval se entrena en un gimnasio y ocasionalmente sale a correr. Su actividad de interés, es el montañismo, “no soy una deportista de elite, solo entrené un poco más fuerte, el año pasado cuando decidí intentarlo”.
Chaqueña de nacimiento, riograndense por adopción, Tania, se preparó primero con información y las experiencias de terceros. “Hablé con muchas personas que hacen montañismo. Por Internet conocí amigos virtuales con los que intercambiábamos información y con un amigo de estos decidimos hacer el viaje: Él ya había ido dos veces, tuve miedo –reconoció- porque no nos conocíamos y las inclemencias que pudieran pasar en medio de la montaña en situaciones complejas, como cansancio o hambre, son difíciles”.
Sobre su amigo y compañero de aventura detalló, a pesar de los miedos por el desconocimiento de ambos en cuanto a caracteres, “no tuvimos inconvenientes y estuvo todo muy bien. Una buena comunicación todo el tiempo, nos apoyamos cuando por momentos por la falta de oxígeno nos faltaba el aire”, dijo.
En este orden, Sandoval relató que en principio hicieron base en Nido de Cóndores, “que está a 5550 msnm, la cumbre a 6900, pero ese trayecto es muy largo y no teníamos más ventana climática. Salíamos a las 9 de la mañana y caminamos todo el día con mucho frio. Estas a -35° de temperatura, sin comer, habiendo tomado un té y con unos caramelos”, para incorporar azúcar al cuerpo y no perder fuerza.
Sobre los preparativos, dijo que en esos días no se hidratan demasiado, “porque se te congela todo, tenés que hacerlo antes, días antes. Hay que comer bien, tomar agua, descansar bien, todo esto antes del ascenso, me empecé a preparar 4 meses antes”, aseguró.
“En las mochilas llevamos 25 kg cada uno y contratamos una mula que llevaba 60 kilos”, con el animal caminaron hasta Base de Mulas, -a 4300 msnm. “Ahí te quedas en Confluencia, que es el primer campamento, dos días. Vamos a Plaza Francia, donde ves la cara sur del Aconcagua”, detalló sobre la travesía que la llevó, luego de 13 días, a alcanzar la cumbre más alta de América.
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