Familias de acogida
“Tenemos 62 familias dentro del programa, cuidando a aproximadamente 85 niños y niñas”
El secretario de Niñez, Adolescencia y Familia de la Provincia, Mariano Ponce, habló con Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, sobre el reconocimiento que realizaron, junto al gobernador Gustavo Melella, en Casa de Gobierno, a familias del Programa de Acogimiento Familiar.
El funcionario expuso que “en lo que va del año venimos apelando a la solidaridad de las familias para que se sumen al programa. Nos parecía relevante reconocer el trabajo arduo y solidario de cuidados: construir rutinas, sostener hábitos, cuidarlos. Hemos conversado con la ministra y el gobernador y era necesario visibilizar el trabajo y reconocer la tarea”.
Ponce advirtió que “es un momento difícil por el contexto actual, con la crisis económica y demás. Sin embargo, nuestra provincia se caracteriza por ser muy solidaria en materia de cuidados. Siempre aparece alguna familia disponible para cuidar algún pibe”.
“Ante una intervención que implique retirar los cuidados de los progenitores, intentamos que mantenga su marco de convivencia familiar. Actualmente una de las familias está cuidando a una pequeña de un año y medio y a un pibe de 15 años. El organismo de protección vela por los derechos de los pibes y pibas. No hay una tendencia marcada. El escenario es bastante candente y afecta la vida de pibes y pibas desde el nacimiento hasta los 18 años”, continuó.
Asimismo, explicó que los causales que llevan a esta situación a los niños, niñas y adolescentes mayormente tienen “que ver con la negligencia. Es un escenario en el que hay que poner en el centro los cuidados. No alcanza con el amor. Tiene que ver con ser cuidadoso y con sostener la crianza en cierto marco de respeto. Ese pibe tiene derecho a ser bien tratado y bien cuidado, a recibir gestos de ternura. Muchas veces estos escenarios favorables no se dan”.
“Hay ejercicios de violencia y abuso sexual contra la vida de pibes y pibas. Son situaciones muy groseras y, por su edad, están en situación de vulnerabilidad”.
Ponce expuso que “muchas veces las familias no cuentan con redes amplias. Por eso es relevante seguir difundiendo el programa de acogimiento familiar. Uno apela a las familias de la comunidad para cuidar de manera temporal mientras se define si ese pequeño o pequeña retorna a la vida con su familia o si es necesaria una medida superadora”.
Sobre el tiempo de acogimiento, el secretario indicó que “la Ley plantea un máximo de 180 días. Ahí aparece la necesidad de medidas superadoras. Es el Juzgado define por dónde continúa ese niño o niñas. En algunos casos, habrá que tomar medidas como declarar su estado de adoptabilidad. Se generan las condiciones para que su retorno sea factible y, cuando no lo es, se toman otras medidas”.
“Son los menos los que terminan en estado de adoptabilidad. Uno apela a la revinculación. Es cierto que muchas veces no es factible. Ahí se vuelven a poner los cuidados en el centro. Hay una lógica que dice que sí o sí tiene que estar con la familia, pero a veces eso no es posible y tenemos que resguardar los derechos de los pibes. Somos un montón de instituciones dentro del sistema proteccional, que vamos mirando y trabajando en conjunto para que sea factible la restitución”, contó.
Respecto a los requisitos para las familias, Mariano Ponce manifestó que “no tiene que ver con que sean una mamá y un papá. Una persona sola con deseo de acompañar esos procesos está en condiciones. Deben ser mayores de 25 años, no tener antecedentes penales y cierta disponibilidad para acompañar procesos”.
“En el Ministerio de Bienestar Ciudadano pueden hacer click en el programa, para que el equipo se ponga en contacto y evalúe. Yo puedo tener todas las intenciones de formar parte del programa, pero hay una serie de entrevistas previas que definen si es factible o no”, contó.
Al mismo tiempo, mencionó que apuntan “a configurar un listado. Estamos al día. No hay banco de suplentes. Eso es un poco de lo que necesitamos fomentar. Ayer, en el reconocimiento, las familias también podían reconocer las riquezas que tiene cuidar un pibe. Nos dieron cuenta de las transformaciones familiares que traen aparejadas. Si no, parece que uno solo acompaña a un chico al que le han vulnerado sus derechos”.
También aclaró que el programa “sostiene una erogación de dinero para acompañar los procesos de cuidado. Así como se requiere de amor y ternura hay un costo económico. Otorgamos un subsidio para hacerlo factible. Venimos pensando en incrementarlo. Lo último que pudimos hacer es incorporarlos a la Tarjeta Bienestar, que tiene un monto específico para alimentos”.
De igual forma, puso en valor que “en ningún momento surgió lo económico, pero como estado sabemos que es importante también. Un dato más, por fuera del programa de acogimiento, las familias fueguinas también se postulan para ser adoptantes. Tierra del Fuego se caracteriza por tener disponibilidad de familias para los pibes de todo el país. Tenemos que hacer pie en que tenemos con qué cuidar”.
“La responsabilidad de todos los adultos y adultas es cuidar a todos los pibes y pibes, aunque no sean sus hijos. La corresponsabilidad trae aparejadas riquezas. Puede ser doloroso despedirse, pero las marcas que quedan en esa adolescencia son imborrables. Uno se constituye como humano a partir de estas marcas de cuidado”.
Por otro lado, fue consultado por los impactos del contexto en las y los jóvenes: “Esto implica ir a las casas e ir abriendo otros eslabones para que puedan ir mirando. Muchas veces a nuestras oficinas llegan al final. Apelamos a instancias de prevención y promoción de derechos. Tenemos algunas líneas de trabajo”.
Finalmente, aseveró que tienen estrategias “para acompañar en estos tiempos. El Centro de Acción Familiar también contiene pibes. Van a la escuela y los acompañamos en el tiempo en el que trabajan. Vamos buscando estrategias incluso con organizaciones sociales”.
“Vamos armando redes para que esas familias, que hoy tienen que salir a trabajar, no descuiden esto que tiene que ver con dónde dejar a los pibes. El día de hoy, esos procesos son un desafío enorme. A las familias también les pasan un montón de cosas con la situación económica, laboral y habitacional”, cerró.
8.8ºc