Investigación por material de abuso sexual infantil
Para Leonelli, la jueza Barrionuevo “actuó de manera desproporcionada, poco diligente y desmedida”
A menos de una semana del cierre de la causa en la que se lo investigaba por presunta manipulación de material de abuso sexual infantil, el juez de Cámara Andrés Leonelli visitó los estudios de Mañanas Diferentes, en FM Espectáculo 93.1, para hablar sobre cómo vivió este proceso.
En principio, el camarista habló sobre el origen de los archivos cuestionados: “Dos meses antes del allanamiento, cargo un material histórico de trabajo de más de 7 mil sentencias y documentos en mi Google Drive. Por la dinámica de mi trabajo, uno pretende mantener una coherencia. El material de trabajo histórico es de consulta constante e importante para enriquecer las decisiones del día a día”.
“Cuando subo más de 7 mil sentencias a Google Drive, se suben estas fotos. Como después quedó acreditado, esas fotografías pertenecían a una causa que investigué como juez de instrucción de Río Grande en el 2016. Venían en un disco lacrado, compacto, con un código de desencriptación en archivos comprimidos, para que nadie tenga acceso. Ese código se pidió a la fiscalía de Buenos Aires. Al ingresarlo, los archivos se bajan por defecto. No es que me guste tenerlo, esas son distorsiones de la realidad que se fueron generando”, siguió.
Según Leonelli, cuando hizo el back up del disco arrastró las fotos: “Eran un caso sensible. Esa persona las publicó en Twitter. Era grave, porque también implicaba la difusión. Cuando yo me fui, la causa quedó parada y prescribió. Es lamentable, pero es así. Hay una falta de justicia poética: yo investigo algo que queda impune y luego a mí me terminan investigando”.
Allí fue cuando cuestionó el primer accionar de la titular del Juzgado de Instrucción N° 2, María Cristina Barrionuevo: “Si vos querías conocer de dónde provenían las imágenes y no concluir que soy un pedófilo, lo primero que hacés es pedirle al Juzgado si esas imágenes pertenecían a una causa. Nada de eso sucedió. No soy un ingeniero, ni un kiosquero, trabajo con esto. La primera hipótesis que tiene que tener un investigador es esta. Es sentido común”.
Para el letrado, “no haber enviado un oficio es una falta de diligencia. Además de que el procedimiento fue desmedido, es autocontradictorio, porque en iguales situaciones hicieron cuestiones distintas. Eso implica incoherencia judicial. La diferencia entre un defensor y un juez es que el primero puede decir primero una cosa y luego otra, pero el juez debe sostener la coherencia. Acá no hubo coherencia”.
“Desde lo personal, uno nunca quiere que entren a su casa, con su mujer adentro, que los requisen en el baño. Fue por demás humillante. Más que humillante, porque a veces esa fuerza del Estado tiene una justificación, fue poco diligente”.
Además, Leonelli denunció que “la Policía hizo un informe absolutamente arbitrario sobre lo que informó Google. Le sugirió a la jueza que el material lo subí con un teléfono Motorola, que usa mi hijo para ver dibujos animados. No sé cómo llegaron a eso, porque Google dijo que se subió desde el IP del Poder Judicial, en día y horario laboral”.
De igual forma, aclaró que “eso no justifica el accionar del Juzgado, porque el informe de Google nunca sugería que se subió desde un teléfono Motorola. Lo primero que hice fue poner a disposición el teléfono. Ese día estaba en ayunas. A las 9 me allanaron y hasta las 21 estuve en ese estado, demostrando que no había más que fotos de dibujos animados”.
El juez de Cámara indicó que una vez peritado el teléfono y descartada la presencia de material de abuso sexual infantil, lo “lógico” hubiese sido que se avance sobre su material de trabajo: Si te dijeron que fue en el IP del Poder Judicial, en día y horario laboral, analizá la computadora del trabajo. No, la rechazaron. Porque como yo apelé la innecesariedad de ciertos peritajes abusivos, porque querían peritar la computadora de mi mujer, que es psicóloga y tiene historia clínica de pacientes, y se la devolvieron después de tres meses”. No obstante, la jueza se negó a este procedimiento.
A las repercusiones mediáticas de la causa, propias del material investigado, se le sumó un nuevo episodio que desató la polémica: “Como operador judicial, estaba viviendo una pesadilla de mal gusto. Siempre querés evitarlo. De repente, en ese contexto de injusticia absoluta que fuimos demostrando, ocurre que aparece este sobre abierto y sin una prueba. No era trascendental, pero me beneficiaba, porque era el disco que tenía la encriptación. Con eso demostraba que se guardaron porque tuve que desencriptarlo con el código”.
“Aparentemente se mandó por bolsín, por OCA o Correo Argentino. El propio juez Sahade avisa que no es que el disco había desaparecido, sino que no lo habían enviado, pero lo trae personalmente al despacho de la jueza. Habían enviado la causa con otros tres discos de las pericias que se le hicieron a esta persona”, narró.
“No pongo a todo el Poder Judicial en la bolsa. Soy parte de una institución que respeto. Sigo formando parte, aunque esto me ha puesto en crisis respecto a mi propio deseo de continuidad”.
Consultado por las hipótesis sobre las filtraciones del caso, Leonelli aclaró que “es un hecho que esto se filtró”, aunque se desconoce el origen. No obstante, mencionó que “hubo un llamado de Barrionuevo unos minutos antes del allanamiento. No atribuyo la filtración a ese llamado, pero es una de las posibilidades”.
Por otro lado, aclaró que Barrionuevo “no decidió mandarla a archivo, no tenía otra opción. Hay un principio que se llama acusatorio. La fiscalía es la que incita y retira. Si la retira, el juez no puede continuar. Podría haber cerrado la causa en una carilla, diciendo ‘no hay más acción’. Prefirió dar la explicación, por la naturaleza de las cosas involucradas”.
Aunque cuestionó esta decisión y explicó que “es muy diferente mandar archivo del sobreseimiento. Ayer hicimos una presentación espontánea, explicando los hechos, debió tomarse como un descargo y sobreseerse. Eso deja constancia que no afecta el nombre y honor de esa persona y se toma como cosa juzgada. Yo estoy cansado de este sometimiento y quiero asegurarme de que se cierre de forma correcta”.
“Prefiero que me hayan acusado de robar un banco. Mi propia madre me llamó porque se enteró por los medios de lo que me acusaban, sin ningún tipo de aclaración”.
En cuanto a los motivos que pudieron impulsar un procedimiento tan rápido y viciado de presuntas irregularidades, Leonelli descartó que haya alguna cuestión personal y entendió que “de una manera muy apresurada y torpe creyeron que tenían la causa del siglo, y actuaron de manera burda, concluyendo que la imagen se habían subido con el teléfono que mis hijos miran Youtube Kids. Los nenes no estaban porque los había llevado al jardín. Es una situación muy fea, que no se la deseo a nadie”.
“Me sentí sorprendido. Hubo mucha gente que me apoyó. Recibí muchos mensajes. El que no me conoce es el mismo que dice ‘plomo y pena de muerte al juez pedófilo en las redes’, que es lo que lee mi mujer. Agradezco el profesionalismo de algunos medios. Para mí y para mi familia fue importante escuchar voces objetivas y sanas”, relató.
Para cerrar, habló sobre su presente laboral y los pasos a seguir: “Siempre estuve en la Cámara. No me fui. No tomé licencia. Me inhibí de intervenir en todas las causas de Barrionuevo, por una cuestión de decoro y confianza pública. No estoy interviniendo, lo que genera un embudo de trabajo”.
“Ahora apelamos la decisión e insistimos con el sobreseimiento. Una vez que eso esté cerrado, voy a decidir el curso de acción a seguir en cada caso. Hay una lista. Intento no tomar decisiones apresuradas. Me es difícil hablar de estas cosas”, culminó.
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