lunes 13 de julio de 2026    | Algo de nubes -6.2ºc | Ushuaia

Cierre del muelle de catamaranes

“Estamos en una situación muy compleja, con cinco barcos sin un lugar fijo de estadía”

En contacto con Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, Ángel Brisighelli, empresario y presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina, habló sobre la delicada situación que atraviesan las empresas frente a la decisión de los interventores de la ANPYN de cerrar el muelle de catamaranes.

lunes 13 de julio de 2026
“Estamos en una situación muy compleja, con cinco barcos sin un lugar fijo de estadía”

En este sentido, reconoció que “el estado general del muelle está fuera de discusión. Esta situación empezó dos meses atrás, un día que hubo una tormenta muy fuerte. Los últimos 25 metros cedieron, porque las columnas estaban corroídas. La zona intermareal es donde más trabaja la corrosión. Llegó un punto en el que no aguantaron más. Toda la punta del muelle quedó colgada y caída hacia un costado”.

 

Cuando eso pasó y hubo que sacar los primeros barcos y acomodar, porque el estado del muelle no permite que nadie se amarre, las empresas que operamos presentamos un proyecto a la ANPYN para hacer una reparación de emergencia. Fue a Buenos Aires, lo estudiaron, no les pareció una solución de largo plazo, porque no lo haga”, narró.

 

Luego, “se pidió una inspección subacuática a la Armada y dijo lo que uno esperaba: el muelle tiene dos tramos distintos construidos en dos momentos distintos. El que se rompió es el último tramo que se construyó. La parte que no se rompió estaba en tan mal estado como la que se rompió. Ahí la ANPYN tomó la decisión de deshabilitarlo completamente”.

 

“Son 25 metros de fierro colgando en el aire. Es absolutamente imposible operar. Es un riesgo terrible para los barcos. Necesitamos repararlo para seguir trabajando. No es ficticio su estado, es una realidad”.

 

Según Brisighelli, “los barcos que operaban ahí tienen que salir. Prefectura ya salió. Nosotros estamos esperando que terminen de acondicionar una zona de amarre en el espigón principal para llevar los barcos. Hubo actividad, porque hay otros lugares para salir. El tema no es tanto el embarque y desembarque, sino el sitio de permanencia. Sabemos que es pan para hoy y hambre para mañana. Es un problema por tres meses, Cuando empiecen a llegar los cruceros nos sacarán y la pregunta es dónde van a ir los catamaranes. No hay ninguna solución más o menos clara sobre qué va a pasar de aquí a futuro”.

 

“Se le puede hacer una reparación de emergencia para tirar esta temporada y un poco más. Propusimos hacerlo nosotros, con nuestra estructura. La primera y segunda etapa las construyó mi viejo. Tenemos experiencia en construcción de muelles y teníamos la posibilidad de hacerlo. No es a largo plazo, pero era una solución para salir del paso. Se lo explicamos, fue a Buenos Aires y no les gustó lo que estábamos proponiendo”, comentó.

 

No obstante, además de negarse a la solución ofrecida por el privado, “ANPYN no propone ninguna solución. Tienen proyectos a largo plazo, pero hay un cajón lleno de proyectos presentados en los últimos 30 años. Hace 15 años teníamos dos muelles secundarios para amarre de catamaranes y ahora no tenemos ninguno”.

 

Dentro de las alternativas, “proponen reflotar el dique de la Armada, que está en el sector uno. Lo llevarán a algún sitio, que no sabemos cuál sería. Ese sitio quedaría para que los catamaranes pernocten. De cualquier manera, no entran ahí y debemos ver cómo organizarnos. La estructura del muelle está dañada por el mismo dique. Hay que hacer toda una reparación de emergencia para ver si vamos a poder amarrar ahí. Es más práctico arreglar esto en la medida que se entienda que proponemos una reparación de emergencia y luego no sea provisoria para toda la vida”.

 

Brisighelli insistió en que “hace falta una inversión importante en frentes de amarre.  Si miramos la distribución de los barcos, están todos en doble andana. Hay una necesidad extremadamente importante, para la que hubo muchísimos planes faraónicos. Si lo que vamos a hacer es resolver problemas con planes faraónicos que no van a avanzar, no solucionamos nada. Hay muchos planes y pocas soluciones”.

 

“La experiencia es que las cosas que quedan en manos del Estado tienen los tiempos del Estado. Nosotros no podemos esperar los tiempos del Estado. Las soluciones nunca llegaron el día en el que tenían que llegar”.

 

El empresario turístico también opinó sobre la decisión del Gobierno de Javier Milei de intervenir el puerto de Ushuaia y reconoció que “siempre fue un lugar extremadamente difícil para avanzar. El muelle se rompe porque no se lo mantuvo en 20 años. No es una responsabilidad de la ANPYN. Se construyó, no se eligieron los mejores materiales. Son tubos importantes, pero con paredes muy finitas. El hierro en el agua tiene dos opciones, o se sobredimensiona para que el material dure el tiempo que se calcule como vida útil, o hacés un sistema de mantenimiento con ánodos de sacrificio. En este caso no tuvimos ninguna de las dos cosas. Duró lo que duró, sin ningún tipo de mantenimiento”.

 

“Era extremadamente difícil que la Dirección Provincial de Puertos hiciera las cuestiones mínimas de mantenimiento. Conseguir que se cambiaran los tablones agujereados para que la gente no se rompiera la pierna era una lucha. Ahora, el problema más grave es que hablás con gente que no toma decisiones. Todos toman nota en un papelito y lo transmiten a una persona en Buenos Aires que no sabés quién es. No tenés forma de explicar o ver cómo solucionar los problemas. Estamos más o menos igual que antes. Los malos conocidos no hicieron nada”, sentenció.

 

Y, ante este panorama, expuso que “la situación es compleja y somos bastante poco optimistas. La rotura nos tomó de sorpresa. No pensamos que estuviera tan mal.  Ante el hecho, había que encontrar una solución. Propusimos una reparación de emergencia que consistía en hincar tubos al lado de los pilotes originales y soldar la plataforma en buen estado a esos pilotes, además de reforzar la estructura. Esperábamos que nos dijeran que sí. Tenemos un problema, no sabemos dónde vamos a poner 5 catamaranes y 3 guardacostas. Hay 8 barcos que van a quedar huérfanos. Era una forma de solucionar el problema y pasar la emergencia. Era un parche”.

 

Para cerrar, Brisighelli insistió en que “estamos en una situación muy compleja, con cinco barcos sin un lugar fijo de estadía. No pueden amarrar en cualquier lado. Son embarcaciones menores que están muy expuestas a las condiciones meteorológicas. Hay una serie de requisitos que no son complejos, pero se tienen que considerar”. 

 

Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS