Justicia
“El Poder Judicial es el último refugio del ciudadano para hacer valer sus derechos”
Camino a su jubilación, el juez de la Sala Penal de la Cámara de Apelaciones de Río Grande, Julián De Martino, dialogó con Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, y reflexionó sobre el rol del Poder Judicial, los avances que ha tenido la Justicia fueguina en los últimos años y las cuentas pendientes para mejorar su aceptación por parte de la ciudadanía, como el juicio por jurados.
En esta línea, De Martino consideró que la Justicia “está en un proceso de construcción permanente, como debe ser. Todas las instituciones deben acompañar los cambios de la sociedad. No solo en Tierra del Fuego o en Argentina, sino que en el mundo el sistema de Justicia está subdimensionado”.
“Cuando se estaba pincelando el sistema de Justicia de Estados Unidos, del cual heredamos gran parte de sus principios lectores, Hamilton dijo ‘el Poder Judicial no tiene ni la bolsa, ni la espada. Solo tiene el juicio y tiene que construir su poder con el juicio’. La capacidad de asignar fondos la tiene el Ejecutivo, igual que a la espada, porque es el que ejecuta el poder. El poder Judicial no tiene capacidad para definir políticas ni para ejecutarlas, solo puede aplicar y velar porque se aplique la Ley”, manifestó.
A su vez, expuso que “la Constitución es la unidad primaria básica de construcción de un Estado. El Juicio es la autoridad que se genera por el hacer bien. No siempre se puede hacer bien, sobre todo en estructuras subdimensionadas. El Poder Judicial es el más chico, el que tiene menos presupuesto y del que la sociedad espera una conducta y una actitud que supere al resto de los poderes. Es el último refugio del ciudadano para hacer valer sus derechos contra el Poder”.
“La Justicia y los jueces somos parte de la sociedad. Aunque debamos actuar con imparcialidad, no quiere decir que no tengamos ideología. No son genéricas, pero cuando surgen cuestiones de algún magistrado, lastima mucho al Poder Judicial y su imagen pública”.
Por otro lado, De Martino enfatizó la importancia de que Tierra del Fuego avance hacia la implementación de juicios por jurados: “En todas las provincias en las que fue instrumentado, mejoró la imagen pública del sistema de Justicia. Fue sensiblemente. Porque cuando el ciudadano se ve frente a la situación de juzgar advierte todas las dificultades que eso implica. Es advertido mejor de ciudadano a ciudadano, que del Poder Judicial a los ciudadanos”.
Además, desmintió que la baja población sea un motivo para no aplicarlo y comentó que “hay experiencias de pueblos muy chicos, en Neuquén, en los que los ciudadanos dieron ejemplo de imparcialidad. Lo que significa el boca a boca de los integrantes de la sociedad juzgando, en la difusión del valor del sistema de Justicia. La comunicación directa y el lenguaje simple respecto a lo que implica la dificultad de juzgar han prestigiado mucho a los Poderes Judiciales”.
No obstante, indicó que “muchas veces las agendas políticas dejan lo importante por lo urgente. El presupuesto no es significativo. Podemos empezar con una prueba piloto para algunos tipos de delitos, que son los que más conmocionan a la sociedad. Podemos tener dos por año ¿Cuántos homicidios se dan en el marco de violencia de género? 2 o 3. Sería en esos casos”.
Asimismo, De Martino se mostró optimista respecto al futuro de la Justicia Fueguina y ponderó que “quedan los jóvenes con un entusiasmo enorme. Se advierte en la formación y en cómo invierten en sí mismos y su capacitación. Prácticamente no hay funcionario que no tenga una maestría o esté cursando un doctorado. Hay compañeros nuestros, asistentes y funcionarios que hacen dos diplomaturas a la vez, trabajan todo el día, tienen una familia y siguen adelante”.
Consultado por los proyectos que buscan reformar el Consejo de la Magistratura para repensar el proceso de selección de jueces, De Martino recordó que “en el Gobierno de Ríos se hizo una Comisión que integraba la Asociación de Magistrados, para la reforma del Consejo de la Magistratura. Uno de los puntos era poner pautas objetivas. Tiene que haber un punto de equilibrio entre las pautas y el margen de discrecionalidad que tiene que existir en la elección de funcionarios”.
“El Superior Tribunal ha mandado un proyecto que me parece positivo, pero tendrán que decidirlo los consejeros. Podrán tomar parte y todo, pero al menos hay una base para trabajar en establecer criterios objetivos de selección, que deberán fusionarse con esa facultad discrecional natural que tiene por mandato constitucional cada uno de los integrantes del Consejo de la Magistratura”.
El magistrado también hizo un balance sobre su paso por la Justicia y valoró que “ha sido muy rico para mi persona, y muy especial. Uno proyecta su vida y tiene sueños que, en gran parte, he cumplido. Todos los estudiantes de Derecho tienen una vocación por lo público, por trabajar en la integración social con un afán de Justicia. La vida me ha dado la oportunidad de ejercer roles importantes. Hace 15 años que soy juez de la Cámara de Apelaciones. Tuve la oportunidad de dejar un granito de arena en esta función social”.
Para cerrar, manifestó: “En la profesión, al principio, uno hace lo que le da de comer. Teniendo una familia hay que llevar adelante un hogar. Ejercí gran parte del espectro que el Derecho nos brinda, pero luego fui especializándome. En el 2005 fui defensor público y hacía la parte penal; estuve en el Tribunal de Casación Penal en Buenos Aires”.
“Uno idealiza la vida. El camino es lo importante: estar tranquilo con haber dado lo que se pudo y haber aportado a los cambios que necesita la Justicia. Muchas cosas no se dieron, como los juicios por jurado. Es una cuenta pendiente, pero en lo que estuvo a nuestro alcance hicimos fuerza y se ha sembrado una semilla que en su momento va a crecer. Es una herramienta de construcción social importantísima que se merece el pueblo de Tierra del Fuego. En algún momento se va a dar”, culminó.
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