Reforma de la Ley de Salud Mental
“Responden a una demanda social más vinculada a la seguridad que a la salud”
En contacto con Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, el diputado nacional (MC), psicólogo y autor de la Ley de Salud Mental Vigente, Leonardo Gorbacz, habló sobre la reforma que impulsa el Gobierno de Javier Milei a la norma de su autoría y advirtió que, de aprobarse, atentaría contra las libertades de las personas con algún diagnóstico de salud mental, volviendo al paradigma de “presunción de peligrosidad”.
En esta línea, el profesional reprochó que “tenemos situaciones en todo el país en materia de salud mental y lo que propone el Gobierno no tiene ninguna utilidad. Perdemos tiempo hace meses con una discusión en el Senado por reformas que, en principio, son regresivas, y en muchos casos son inservibles”.
Según Gorbacz, para que le sistema de salud mental funciona “necesitamos dos cosas. Primero, crear un clima social y condiciones de vida mejores para la gente y, por lo tanto, que tengan menos problemas de salud mental. La segunda cuestión es reforzar el sistema, no empobrecerlo. Como cualquier área de salud, se refuerza con recursos”.
“En Salud Mental no hay mucha tecnología para poner. Hay medicamentos, pero se han quitado programas como el Remediar. Se necesitan recursos humanos, como psiquiatras, psicólogos, acompañantes terapéuticos, trabajadores sociales bien pagos, que tengan posibilidad de estar más tiempo ofreciendo más disponibilidad de atención para la comunidad. Nada de eso está planteado en el proyecto del Gobierno”, continuó.
Asimismo, señaló que “ya hay 15 provincias cuyos ministros dijeron que este no es el camino ¿Qué quieren modificar? En medio de una crisis de salud mental, la primera propuesta del Gobierno era de ajuste. Le quitaba presupuesto. Como hubo muchas críticas, dejaron eso de lado. No le quitan recursos, pero tampoco le ponen. De hecho, no le vienen poniendo recursos a salud mental”.
El exdiputado nacional explicó que el proyecto del oficialismo busca “cambiar los criterios con los cuales una persona en situación de crisis puede ser internada en contra de su voluntad. Ahí ponen el foco. Ayer salió Patricia Bullrich a decir que con los cambios se podrán internar personas violentas, pero la verdad es que ya se pueden internar con la actual Ley. Solamente en Ciudad de Buenos Aires, en 2025, se internaron 6395 personas por razones de salud mental y sin consentimiento. Es algo que ya funciona. No se entiende qué sentido tiene cambiar una Ley para hacer lo que ya permite”.
“Hay una idea de que podría haber un sistema de salud mental que evite cualquier tipo de situación de crisis, conflicto o agresión a terceros. Eso no existe en ninguna parte del mundo. Más allá de lo que dicen las leyes, cuando uno evalúa a una persona a veces puede prever una situación crítica y anticiparse, pero a veces no es previsible”, manifestó.
Además, advirtió que “el problema es que, si uno pretende una seguridad absoluta, la única posibilidad es internarnos todos. Porque nadie puede predecir con certeza la conducta de nadie, tenga o no tenga un diagnóstico. Nos llevan a un sistema totalitario, donde en aras de responder al miedo de la sociedad a la inseguridad, lo que hacen es empujar a que el sistema interne involuntariamente cada vez a más personas. Seguramente entre esas habrá algunas que hubieran sido riesgosas y otras que no. Hay que buscar un equilibrio entre garantizar la seguridad, pero también respetar la libertad de las personas”.
Y agregó: “Si una persona tiene una crisis y realmente podemos prever que va a cometer un hecho contra sí mismo y los demás, lógicamente hay que evitarlo. Si no se puede prever, yo no puedo encerrar a alguien. Internar a alguien en contra de su voluntad es privarlo de su libertad. Hay que hacerlo solamente cuando es preciso”.
También criticó que “se busca flexibilizar esas situaciones y volver atrás con un cambio de paradigma. La Ley de Salud Mental plantea que las personas, fuera de una situación crisis, más allá de que tengan un diagnóstico, tienen derecho a hacer sus vidas y tomar sus decisiones. El proyecto del Gobierno plantea que las personas que tienen un diagnóstico son propiedad de sus familias y tienen que hacerse cargo de conducirlas y controlarlas. Nos parece un retroceso importante”.
“No se puede garantizar seguridad encerrando gente inocente por el solo hecho de que alguien supone que cometerán un hecho violento en el futuro”.
Según Gorbacz, esto implicaría volver al paradigma de la “presunción de peligrosidad”: “La idea de que las personas que tienen un problema de salud mental son peligrosas y hay que actuar antes de tiempo. Como es falso, lo que termina habiendo es una violación flagrante de derechos humanos que no recaen solamente en personas con problemas de salud mental. Muchas mujeres han sido objeto de diagnósticos de salud mental y encierro no porque tengan un problema, sino porque son víctimas de violencia y hay manipulación para que queden caracterizadas como locas, encerradas y despojadas de sus derechos. Es un peligro para todos”.
También alertó que “hubo un aumento en la cantidad de internaciones, pero no un aumento en la disponibilidad de recursos. Si lo que se va a hacer es buscar internar a mayor cantidad de gente, lo que va a pasar es que quedarán internadas personas que no lo necesitan y, cuando los que sí lo necesiten lleguen, no tendrán lugar. Tampoco se va a resolver ese problema. Lo más grave es volver atrás con el proceso que se va a llevar adelante”.
Como ejemplo de la utilidad de la Ley de Salud Mental vigente, Gorbacz comentó que “en Provincia de Buenos Aires hay un proceso muy fuerte de reforma en salud mental en cumplimiento de la Ley. A muchísima gente que estaba internada sin necesidad hace muchos años se le pudo ofrecer una vivienda y un equipo que la acompañe. Ha sido un proceso virtuoso que en mayor o menor medida se les dio a muchas personas. Eso se volvería atrás porque el Gobierno no ve eso: ve solamente la puerta de entrada al sistema de salud mental y no ven que mucha gente queda atrapada y abandonada en el sistema. Curiosamente quienes defienden la libertad no ven esa película”.
Por lo tanto, entendió que este debate es impulsado “para hacer de cuenta que hacen algo en un tema preocupante para la sociedad sin gastar un solo peso. Tirándoles, además, el tema a las provincias. Al sistema lo sostienen en un 95% las provincias y municipios”.
El psicólogo indicó que, con estos cambios, “cambian un poco la fórmula de la Ley, pero casi que nada. Sigue en manos del equipo interdisciplinario de salud. Agrega algo que, a mi gusto, es malísimo: Como muchas provincias dijeron no tenemos psiquiatras 24 horas, el Gobierno puso que puede estar de manera virtual. Una cosa es una consulta normal y otra es una urgencia. Con una persona que acaba de intentar quitarse la vida o que está con un delirio no es muy adecuado que el profesional atienda de forma virtual. En una atención en Guardia no se trata únicamente de diagnosticar, sino que a medida que uno evalúa va conteniendo y evaluando”.
Y enfatizó en que “el problema es que los criterios con los que el Gobierno pretende que se tome la decisión no son claros, sino que son confusos y amplios. Ahí podría entrar cualquier persona. Incluso está la intención que puedan entrar personas en situación de calle simplemente porque no tienen vivienda. Por ejemplo, en Ciudad de Buenos Aires se sigue intentando dar la respuesta de internar esas personas en un manicomio en vez de habilitar un parador o darles una vivienda”.
Por otro lado, el profesional se refirió a la crisis de salud mental que atraviesa el país, y el mundo, y entendió que “la parte buena es que se pueda hablar y ya no sea un tabú. Lo malo es que sucede porque hay realmente una crisis de salud mental. Otra parte mala es que hay un interés por desvincular los problemas de salud mental de las condiciones sociales que los producen. Hay una especie de movimiento hacia la privatización de los problemas de salud mental, como si fueran meramente individuales, cuando tiene mucho que ver con el deterioro de las condiciones de vida”.
A su vez, expresó que “uno puede tener salud mental cuando tiene la posibilidad de poner en juego un proyecto de vida que tenga que ver con lo que uno siente y quiere. Para desarrollar una vida y encontrarle sentido, tiene que haber condiciones materiales. Yo le presto mucha atención a algunas noticias que suelen ser frecuentes y una es la de los pibes que desaparecen de la casa. Hay una búsqueda, los encuentran, estaban bien y querían irse a vivir solos. Se van de una manera bizarra. Eso marca que hay una dificultad en los jóvenes, principalmente económica, pero también de recursos simbólicos para desprenderse de las familias y construir su propia vida”.
Para cerrar, Gorbacz subrayó que la salud mental de los sujetos “tienen que ver con dos cosas fundamentales. Uno, para construir un proyecto de vida, debe tener esperanza a futuro y tiene que haber un clima de confianza hacia los otros. Hoy esas dos cosas están obstaculizadas. El futuro se ve negro por el avance de la inteligencia artificial, la crisis climática y las guerras en el mundo. Todo hace que el futuro se nuble y no se vea como algo positivo”.
“Por otro lado, el clima social no es de confianza y apoyo mutuo, sino de desconfianza y de miedo. Entonces, eso hace que la posición de las personas frente a la vida sea más de defensa que de construcción. Eso genera que la violencia vaya hacia adentro. No hay una idea de que el mundo pueda cambiarse para mejor. Hoy cada uno se arregla solo y la violencia termina dirigida hacia sí mismo”, culminó.
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