Enfermedades respiratorias
“Estamos teniendo casos, pero no en la medida que hemos tenido en años anteriores”
Aguilera consideró que “las medidas preventivas hacen que mejoren los indicadores en cuanto a la transmisión de este tipo de infecciones. Eso trae como consecuencia que no haya un abarrotamiento de ocupación de camas en los hospitales y las clínicas. Si bien se ven infecciones respiratorias, no hay complicaciones que lleven al ingreso hospitalario. Por eso no se ve la mortalidad que hemos visto en otros años”.
La médica señaló que “puede durar entre 7 y 14 días, dependiendo de la cantidad de germen en el cuerpo, y la posibilidad de la persona de defenderse ante ese organismo. Si la persona viene con defensas bajas, se puede prolongar. Pasa con las infecciones virales y bacterianas, respiratorias, gastrointestinales y de cualquier tipo”.
Por lo que contó, “desde el año pasado se ha incorporado la vacuna para el sincitial respiratorio, que se coloca en las mujeres embarazadas de entre 32 y 36 semanas, dependiendo del estatus epidemiológico del virus sincitial. Esto ha hecho que disminuyan los casos de bronquiolitis en recién nacidos”.
“Generalmente esta enfermedad lleva a la internación del niño menor de 2 años, por lo que hay una sobrecarga en el sistema de salud y en la familia. Produce faltas laborales de los padres y todo lo económico que representa. Es una de las principales patologías que lleva a la muerte en determinados casos”, contó.
Respecto a la vacunación COVID, dijo: “Todas las personas mayores de 65 años, tiene que ir a los 6 meses de aplicado el primer esquema, debe colocarse de forma anual. Hay algunos requisitos particulares con personas inmunocomprometidas, que sí deben colocarla cada 6 meses. Es optativa. Es muy importante considerarla y tener en cuenta que es gratuita en los vacunatorios”.
Y agregó que “la vacuna antigripal tiene indicaciones precisas, pero hay un rango etario que si no tiene comorbilidades no tendría indicaciones médicas para recibir el pedido de vacunación para recibirla gratuita, pero sí tiene la posibilidad de comprarla en las farmacias y llevar el paquete al vacunatorio para colocársela. Es posible. Hace años salió la normativa provincial para que sea así”.
“Tenemos que recomendar el lavado de manos, que evita cualquier tipo de infección. Tiene que estar bien hecho: agua segura y jabón. Si no está la posibilidad, hay que usar alcohol en gel o líquido al 70°, salvo que las manos estén sucias”, siguió.
También dijo que “es recomendable usar barbijo o tapabocas, sobre todo cuando estamos enfermos y atendemos a niños o adultos mayores, que son las poblaciones más susceptibles a complicarse. Hay que ventilar los ambientes, porque eso hace que el virus mecánicamente salga del ambiente cerrado; que no haya sequedad o extremo de humedad en el ambiente, y evita que nos intoxiquemos con monóxido de carbono”.
Al mismo tiempo, sugirió “no fumar y no tener sahumerios prendidos. Estos irritantes ambientales propician que si hay una persona enferma pueda contagiar a las demás. Los aromatizadores y velas en menor medida, porque los sahumerios y el tabaco eliminan sustancias más tóxicas, lo que lleva a la acción directa sobre la mucosa”.
“Es importante no automedicarse ni usar remedios caseros. Siempre hay que recibir una asistencia médica, sobre todo en personas susceptibles”.
Aguilera mencionó que “otra cosa importante, que hemos olvidado, es cubrirse la boca al toser. El pañuelo de papel tiene que tirarse directamente al tacho de basura. Está caro, pero es descartable. Sirven para un solo uso y se eliminan. No tienen que quedar en el bolsillo”.
“Tampoco hay que compartir artículos personales. Más allá de que socialmente está bien visto compartir el mate, estas infecciones llevan el germen de la boca al área respiratoria de la otra persona. La persona enferma no debería recibir ni ofrecer un mate. Tendría que tener el propio. Eso es importante, igual que no compartir cubiertos, vasos o utensilios”, expresó.
En cuanto a los indicativos para ir al médico, detalló: “Fiebre prolongada que no cede con antipiréticos comunes debe consultarse al médico, porque puede haber una infección bacteriana agregada, que lleve a la necesidad de antibióticos. Los prescribe el médico y tienen que ser por receta doble. Por normativa nacional, la farmacia no debería expedir antibióticos ante la primera consulta de los pacientes”.
“Cuando una persona exceda los 38,5 o 39 grados y no cede con ibuprofeno o paracetamol, hay que concurrir al médico. Cuando se prolongan en el tiempo, porque puede haber una sobreinfección o algún tipo de infección bacteriana que inicie como si fuera una infección respiratoria viral”.
Para cerrar, instó a prestar especial atención en los grupos de riesgo: “En los menores de 2 años, es un cuadro muy aparatoso. Los padres y adultos convivientes se dan cuenta de que los niños no están bien. Empiezan a respirar rápido, hacen un boqueo, las alitas de la nariz se mueven, se pone la piel marmolada. La respiración rápida se nota entre las costillas”.
“Después, la población de adultos mayores no suele manifestar las características comunes. Pueden no tener fiebre, pero dejan de comer y de movilizarse. Suelen tenderse en la cama y no querer hacer nada. En estos casos, debe considerarse algún tipo de infección. Puede no haber tos, por lo que el cuerpo no tiene los mecanismos de defensa para liberar gérmenes y se generan cuadros de neumonía. Hay que estar atentos a cuando cambian su estado anímico y general”, culminó.