2025-11-03

Relevamiento provincial de perros sueltos

“Dimos a los Municipios una herramienta de seguimiento de sus acciones”

Schiavini destacó que los municipios “acompañaron” y comentó que “la idea es que también funcione como un entrenamiento al personal. Ahora tienen que ver si con estos números las políticas se corrigen o se amplían y cómo seguimos”.

 

El biólogo indicó que el término “perro suelto” refiere a todo can “que se encuentre en la vía pública sin ser supervisado por un ser humano, tenedor, dueño o cuidador. La necesidad de contar con este valor es monitorear a largo plazo la efectividad de las políticas que llevan adelante los tres municipios de la provincia, que giran alrededor de fomentar la tenencia responsable a través de la educación, el chipeo y el castrado de los perros”.

 

Metodológicamente el estudio se desarrolló con “un método de marcado y recaptura. Lo más fácil es contar los perros que se ven en una ocasión. Uno recorre la ciudad y cuenta los perros sueltos y los extrapola por la trama vial. El problema de esto es que sólo registrás los que viste, cuando hay varios que pudiste no ver”.

 

“Lo que se hace es recorrer tramos de calles definidos varias veces. En cada ocasión se fotografían los que se observan en la vía pública o dentro de una propiedad. Eso se fotografía en todos los tramos y se hace muchas veces. En nuestro caso, por lo menos 5”, dijo.

 

Por ello, “se hacen decenas de tramos por ciudad. Luego se hacen cuatro cinco veces más y comparamos las fotografías de cada tramo. A partir de ahí, identifico los perros que vi las distintas veces. Requiere análisis de imágenes en gabinete. Ahí se reconstruye la historia de detección. Por ejemplo, viste al perro x la vez 1, la 3 y luego no lo viste más. Uno pone todas las historias y, con un programa matemático, se estima cuál es la probabilidad de los perros que no viste”.

 

“Es estadística basada en probabilidad. Si tengo estas historias de detección, ¿cuál es la probabilidad de no haberlos visto? A partir de eso se estima la cantidad de perros sueltos. Siempre hay más que los que uno ve. Con esta metodología se da un resultado estadísticamente validado”.

 

Además, reflexionó: “estamos muy acostumbrados a manejarnos con números mágicos. Si uno dice que en Ushuaia estimamos 8 mil 484 perros, eso no es un número exacto. Está asociado a un error estadístico. En este caso, el intervalo de confianza abarca desde 7 mil 500 hasta 9 mil 600. El intervalo dice que si yo repitiera el mismo relevamiento, el 95% de las veces el resultado real estaría entre esos números”.

 

“En Tolhuin dio más de 2 mil 800, con un intervalo de entre 2 mil 300 y 3 mil 600. Mientras que en Río Grande fue un número más alto: entre 10 mil 300 y 20 mil perros. No es mucho o poco, porque no se puede tomar el valor aislado. Sirve para, dentro de unos años, repetir el conteo y ver si realmente el número bajó. Eso dependerá del intervalo de confianza. Si es muy amplio, la diferencia debería ser muy grande al próximo conteo”, siguió.

 

Y aclaró que “en Río Grande el número alto corresponde a que se hicieron 3 relevamientos, mientras que en Tolhuin 4 y en Ushuaia 5. En cuantos más relevamientos el número se vuelve más preciso, porque se reduce el margen de error. Lo importante es cuántos hay el día de mañana”.

 

Schiavini expuso que “el número es una manera de validar si lo que se está haciendo funciona o no. Otro indicador es el número de mordeduras reportadas. Ese también es un indicador que sirve para evaluar el éxito de las políticas públicas que se están implementando. Hay que revisar si destinar recursos es suficiente para reducir un comportamiento humano”.

 

El facultativo también reflexionó sobre las acciones que se desarrollan para paliar esta problemática y aclaró que “los perros sueltos lo están, aunque estén castrados. Es importante que se entienda que no tiene que haber perros sueltos. Si no lo dejo suelto, no va a producir nada, aunque no esté castrado. Un perro suelto, aún castrado, sigue mordiendo, rompiendo basura, atacando a animales de la fauna y demás. Hay una cuestión completamente social. La gente es la primera responsable de lo que está pasando. Es un síntoma de desidia y de pensar que no pasa nada, que mi perro no hace nada”.

 

“Hoy en día, los Municipios focalizan la política en estimular la tenencia responsable de perros a través de la educación, la identificación de los perros y la castración masiva. Uno puede evaluar si se hace en cantidad suficiente o no”.

 

E insistió en que “la castración no es la bala de plata, porque si yo lo castro y lo dejo suelto, seguirá haciendo lo que hace en su lapso de vida. No tendrá cría, es cierto. Se reducen enfermedades, pero lo que quiero evitar es que se reduzcan los impactos en la vía pública. Requiere un cambio de conducta en las personas”.

 

El biólogo consideró que “hay que entender por qué dejan los animales sueltos y trabajar en modificar esos motivos. Hay algunos intentos que no se han materializado, como promover que las personas construyan cercos”.

 

Por otro lado, advirtió que en la provincia “hay nacimientos de perros en silvestría en prácticamente todo el ecotono. Se observa la presencia de cachorros y se observan madrigueras. Ya la población de perros asilvestrados no depende del flujo de las ciudades”.

 

“Hay nacimientos propios, con el agravante de que no tienen los primeros dos meses de socialización en los que nos identifican como parte de la manda. Uno en su casa le enseña que los amigos, el vecino y el perro del vecino no se muerden, pero eso en el campo no ocurre”, subrayó.

 

Para cerrar, Schiavini habló sobre el impacto de los perros asilvestrados en la producción ovina y bovina de Tierra del Fuego: “Los perros atacan cosas que se mueven. Por eso vemos que corren los autos en las ciudades. Están respondiendo a un comportamiento que no se ejerce, porque no es útil para la vida”.

 

“Corretean animales en el campo sólo porque corren. En ese proceso, lo matan y van a buscar otra cosa. Otro día, eventualmente vendrán a comer de esa carroña.  La producción ovina del ecotono se ha reducido mucho y los productores han pasado a criar vacas. Las pocas ovejas que quedan están protegidas por perros protectores de ganado, entonces se la agarran con los novillos, que terminan empantanados o heridos”, culminó. 

Te puede interesar