Industria
El Banco Mundial calificó el régimen industrial fueguino como "una política industrial fallida"
Según el documento “Revisitando la política industrial: opciones estratégicas para la actualidad”, las políticas industriales requieren compromisos de largo plazo, pero el organismo advirtió que el apoyo ilimitado sin cláusulas de caducidad genera incentivos perversos. En ese marco, sostuvo que el régimen fueguino es “ampliamente considerado” un caso de fracaso, afectado por interferencias políticas y fallas estructurales persistentes.
El Banco Mundial señaló que la estructura de incentivos del régimen produjo un costo fiscal estimado en USD 1.070 millones anuales, sin mejoras tecnológicas ni de productividad. Entre los problemas, mencionó que las exenciones arancelarias otorgan ventajas frente a productores del continente y que el crédito de IVA no impulsa innovación porque las empresas generan poco o ningún valor agregado real.
El organismo afirmó que estos incentivos fomentan la importación de insumos libres de arancel para luego revenderlos en el continente con beneficios fiscales, lo que mantiene actividades no autosuficientes y dependientes de transferencias del Estado. Esto, advirtió, incrementa los costos económicos de sostener el régimen.
Como recomendación general, el Banco Mundial propuso combinar incentivos y desincentivos, incluyendo cláusulas de caducidad, para evitar subsidios permanentes a empresas poco productivas. También pidió evaluaciones dinámicas de las políticas y considerar los proyectos fallidos como oportunidades de aprendizaje.
El economista jefe del organismo para América Latina y el Caribe, William Maloney, señaló que la región debe complementar la industrialización con mayor competencia y desarrollar industrias cercanas a la frontera tecnológica. Dijo que aún es temprano para prever cómo surgirán nuevas actividades productivas.
En un análisis más amplio, el informe repasó el estancamiento histórico de América Latina y el Caribe, atribuido a la incapacidad de adoptar tecnologías de la Segunda Revolución Industrial. Comparó el retroceso de países como Argentina con el avance de Australia, Canadá y Estados Unidos, destacando que las “superestrellas” latinoamericanas no lograron aplicar nuevas tecnologías pese a tener ingresos similares a los de Europa en el siglo XIX.
El Banco Mundial también recordó que en 1950 Jamaica tenía el doble de ingresos que Corea del Sur, y que países como Argentina, Uruguay y Chile perdieron terreno durante el siglo siguiente. El informe atribuyó este rezago a la sustitución de importaciones, la baja productividad y la mala asignación de recursos.
Maloney enumeró tres líneas de acción para la región:
• mejorar capacidades vinculadas al capital humano y la innovación;
• facilitar la toma de riesgos mediante mercados financieros más desarrollados;
• y maximizar los beneficios de la integración global para acceder a escala y tecnología
FUENTE: Infobae