2026-04-22

Programa de Acogimiento Familiar

“Se construye una red de fortaleza, solidaridad y apoyo para las familias”

En este sentido, explicó que “la creación del sistema de acogimiento familiar se ubica en una de las instancias de protección de derechos de los pibes y las pibas. Sobre todo, cuando los organismos de protección toman una medida excepcional, como retirar de los cuidados parentales a un niño, niña o adolescente”.

 

“En caso de que no exista una familia ampliada, como abuelos, tíos o primos, apelamos a la convocatoria de la comunidad, para que provea cuidados durante ese período determinado que establece el marco de la Ley. Esta familia de acogimiento viene a permitirle transitar esa situación coyuntural a un niño en un ambiente familiar, permitiendo que esté institucionalizado”, siguió.

 

Asimismo, recordó que “hace varios años venimos difundiendo el programa. En el corto tiempo hubo diferentes etapas. Lo primero tenía que ver con difundirlo y poner en la agenda comunitaria de qué se trata. Hubo varias personas interesadas. Ahora necesitamos dar un paso más: confirmar la participación como familia de acogimiento. En ese sentido, nos mantenemos cabeza a cabeza entre las necesidades y las demandas. No logramos tener un listado que nos permita ir más holgados con las demandas que acontecen”.

 

Ponce expuso que “hay tensiones alrededor de los cuidados que hace retraer las primeras intenciones que se tenían. Por ejemplo, la baja de edad de imputabilidad pone tensión a la hora de que una persona se pregunte si está interesada en un adolescente. Entran a jugar otras cuestiones. Siempre planteamos que ante las dudas e inquietudes se acerquen igual y podamos discutirlo y conversar. Muchas veces las personas interesadas pueden predisponerse a ser parte de un apoyo con actividades puntuales y fines de semana. No hay un formato único. El convivencial es uno, pero hay otras versiones”.

 

“Hay oportunidades en los que las familias de acogimiento quedan como redes de apoyo para las familias de origen. No es que ese afecto que se construye tiene que desaparecer o interrumpirse. Siguen siendo cercanos para un pibe”.

 

Asimismo, aclaró que “el objetivo primordial es evitar que un niño ingrese a una residencia de cuidados no parentales. Si bien están bajo nuestra gestión, en el marco de la ley y es un ámbito de cuidado, lo que se plantea es el derecho a que el niño transite esa circunstancia en convivencia con un grupo familiar. Por eso el objetivo tiene que ver con incrementar el grupo de personas interesadas, para poder evitar esos ingresos”.

 

También descartó que haya una saturación de los espacios de cuidados no parentales: “Actualmente tenemos cinco pibes bajo una medida de protección excepcional. La residencia de cuidados no parentales no está saturada. Las plazas son más amplias, pero buscamos evitar los ingresos”.

 

El funcionario detalló que “la persona interesada puede ingresar a la página de Gobierno y en la solapa del Ministerio de Bienestar Ciudadano y Justicia aparece el recuadro del Programa de Acogimiento Familiar. Ahí hay información clara. A su vez, pueden cargar los datos para que los equipos se comuniquen para hacer las entrevistas pertinentes”.

 

Sobre las condiciones, precisó: “Son no contar con antecedentes penales, ser mayor de 25 años, no formar parte del listado de deudores alimentarios. Hay una mirada del Poder Judicial respecto a esto. Siempre hay un control de legalidad: el organismo informa a la Justicia las circunstancias del niño, niña o adolescente”.

 

Respecto a los plazos del cuidado, comentó que “la Ley plantea un margen de 180 días. Ocurren un montón de cuestiones, porque la construcción de los vínculos no tiene un tiempo calendario. Muchas veces se resuelve antes y los pibes pueden retornar a sus familias de orígenes. En otras circunstancias hay que pensar en una medida superadora, como iniciar un proceso de adoptabilidad en el que el Poder Judicial declara al chico o chica en estado de preadoptabilidad”.

 

“Para declarar el estado de preadoptabilidad un niño no debe tener familia disponible para cuidarlo y eso debe estar constatado. Esa investigación profunda se envía al Poder Judicial, que es el que determina si un niño se encuentra en estado de preadoptabilidad. Ese tiempo muchas veces excede los plazos de 180 días. Son cuestiones más coyunturales, que muchas veces hay que trabajarlas con la familia de origen y el Poder Judicial”, siguió.

 

También señaló que “el cuidado no es solo proveer comida. Hay una dimensión de afecto y simbólica que hay que poder construir. No hay muchos chicos en espera. Tenemos 72 familias de acogimiento en la familia. Siempre estamos en esa zona gris. Eso nos hace seguir generando difusión para tener soporte”.

 

Por último, Mariano Ponce dijo que mayormente los acogidos son “niños pequeños, de 6 meses a 1 año, más adolescentes, entre 12 y 17 años. Son las edades en las que predominan estas situaciones”.

 

“En el caso de que haya hermanos la prioridad es sostenerlos juntos, pero eso dependerá de las familias que tengamos disponibles. Algunas no pueden por cuestiones materiales. De ser necesario, se busca que sean familias cercanas, que los puedan mantener unidos. Se van buscando artilugios para garantizar la cercanía en los vínculos de los pibes”, culminó. 

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