2026-06-04

“Irse, quedarse y volver”

“El estudio termina siendo un argumento para salir y conocer otras experiencias”

El facultativo anunció que la presentación será “este sábado 6 de junio, a las 19, en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, en el campus Libertador General San Martín (Yrigoyen 879). Ojalá que puedan ir y que el corto sirva para conversar estos temas muy presentes en la cotidianeidad de los jóvenes de Tierra del Fuego”.

 

La producción audiovisual nace de la investigación “Condiciones juveniles insulares: la construcción simbólica del territorio a partir de los procesos de socialización de jóvenes residentes en Tierra del Fuego”. Por lo que explicó Colombari, “es un trabajo que hacemos hace años. Indagamos con encuestas y entrevistas a jóvenes que están radicados en Tierra del Fuego o que viven en otros lugares y están estudiando. La pregunta sobre irse o quedarse asume una potencia más fuerte que en otros lugares, principalmente por la composición migratoria de su población. La idea es transmitir qué cosas se juegan a la hora de decidir irse o quedarse”.

 

“Irse supone un esfuerzo económico que no todas las familias están en condiciones de hacer. Son menos los que tienen la posibilidad. Lo que nos preguntamos es cuánto de estas decisiones están formateadas por el discurso adulto. Hay algo que identificamos y tiene que ver con cierta motorización de estas decisiones, a partir de cierta concepción del territorio”, mencionó.

 

Asimismo, manifestó que “en la decisión de migrar por estudios se juega no solo la posibilidad de tener un estudio universitario, sino de tener experiencias que en la isla no son posibles. Tienen que ver con otro tipo de ofertas y consumos culturales; la cuestión del anonimato, que también justifica las motivaciones migratorias. La migración educativa no es explicada únicamente por lo educativo, sino por un conjunto de otros aspectos. También la administración de los tiempos y de resolver los problemas que supone vivir en otro lugar”.

 

El sociólogo indicó que “hay un montón de factores que están orbitando la decisión de irse a estudiar y no tienen que ver, precisamente, con lo educativo, sino con otros aspectos formativos extraeducativos. Es un hallazgo interesante de la investigación, que en el cortometraje se puede observar. Lo que hace es recuperar las historias de permanencia de migración y retorno de jóvenes actuales, que ahora tienen entre 20 y 25 años”.

 

Además, señaló que realizaron entrevistas a “jóvenes de generaciones anteriores: personas que tienen entre 40 y 50 años y más de 65, que también enfrentaron la decisión en su momento de juventud”.

 

Según Colombari, “aunque esté la universidad, lo que vemos en las entrevistas es una persistencia de lo que denominamos ‘el mandato de irse’. En las generaciones que migraron a fines de los 70, de los 90 y los 2000 tiene mucha más fuerza. La oferta era muy acotada en ese entonces. A partir de la creación de la UNTDF en el 2013 esa oferta se diversificó mucho. En esa decisión de irse, se suman otras cosas que son extraeducativas y aparecen en las entrevistas como un rito de pasaje a la adultez”.

 

“Esa experiencia de haberse ido sin estar decidido genera retornos prematuros que cargan una frustración por no haber finalizado el proyecto por el cual se migró. Trata de retratar esas experiencias y servir a la discusión pública sobre irse, quedarse o volver. El censo del 2022 indicaba que la mayor parte de la población de la provincia nació en otro lugar”, aseveró.

 

Por lo tanto, entienden “las experiencias migratorias como ‘migrar para estudiar’. Al ser la oferta tan reducida, empujaba, porque había poca. En las generaciones más jóvenes, con una oferta más diversa y no sólo en el nivel estatal, sino del privado y a distancia, decimos que es ‘estudiar para migrar’ y no ‘migrar para estudiar’”.

 

El docente investigador expuso que “en la generación de personas que migraron a fines de los 90 la idea del retorno estaba presente, porque las condiciones de inserción para los profesionales eran muy buenas. Hoy también aparece la idea de que en Tierra del Fuego probablemente me pueda insertar laboralmente con más oportunidades que en otros lugares del país. Es la metáfora de la insularidad fueguina, que aparece como un lugar de oportunidades. Por lo tanto, el retorno está explicado generacionalmente por eso. Muchas veces las proyecciones migratorias de los jóvenes se juntan con las proyecciones migratorias de los adultos”.

 

A esto sumó que “la cuestión de la salud mental también aparece en las entrevistas. Desde ya, hay una presión social. Te estás yendo y te están bancando los estudios, entonces te tiene que ir bien. No es lo mismo migrar desde el interior de Río Negro, de Chubut o Santa Cruz hacia las principales ciudades universitarias del país: La Plata, Buenos Aires o Córdoba, que hacerlo desde Tierra del Fuego. Somos una provincia aerodependiente, por lo que la frecuencia de visita de familiares es más costosa”.

 

Finalmente, adelantó que están trabajando en un “estimador de costos de vida para estudiantes fuera de Tierra del Fuego. Lo que hace es cruzar un conjunto de variables, como el alquiler y sus modalidades o el gasto de alimentos. Estará calculando los costos en relación con tres ciudades principales: Buenos Aires, Córdoba o La Plata”.

 

“Calcula si vas a ir a una privada o estatal, si vas a alquilar o a la casa de un familiar, gastos de alimentación, de ocio y recreación y vinculados a los insumos que muchas carreras demandan. El estimador será una ayuda para las familias que piensan ayudar a sus hijos en los estudios universitarios. Servirá”, cerró. 

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