2026-07-31

Orgullo fueguino

“Somos una mezcla de culturas e integrarlo todo desde la comida es muy lindo”

Según la profesional “a nivel nacional, el Prix Barón B es el certamen más importante. Busca visibilizar pequeños proyectos que tengan foco en tres pilares fundamentales: economía regional, sustentabilidad y la integralidad. Está compuesto por un jurado de lujo. Somos tres finalistas, pero la simple posibilidad de hablar de Tierra del Fuego y sus productores hace que no necesitemos mucho más. Es un montón”.

 

“El foco de nuestra presentación está puesto en los productores con los que trabajamos. Es muy lindo ver cómo se comunica el laburo y la isla. Trabajamos fuerte en la identidad gastronómica fueguina”.

 

Fernández explicó que Crujiente no es producto de una generación espontánea o una idea al azar, sino el resultado de la cercanía que ambos han tenido con la gastronomía y la identidad fueguina: “En nuestras casas hay un gran ritual alrededor de la cocina. Mi mamá me llevaba a mariscar con balde y botas de goma, para preparar el arroz con mariscos. El papá de mi hermana es pescador y cocinábamos la pasta del domingo con eso. Todo está ahí. También hay algo de no aburrirnos y no quedarnos quietos”.

 

Consultada por el funcionamiento del restorán, precisó: “Es nuestra casa. Hay 14 cubiertos. Comenzamos con una mesa compartida para 8 y una barra con cocina en vivo para dos, como una experiencia más privada. Agregamos lugares, por si alguien quiere una cena para dos. Nació de la necesidad de un proyecto más personal y con mayor libertad para la creatividad”.

 

“Abrimos de miércoles a domingos. Funcionamos sólo con reserva, con tres opciones de menú fijo: Un menú de 10 pasos, uno de 4 y la posibilidad de elegir uno de los menús del día, con opción de ‘Pesca’, ‘Tierra’ o ‘Vegetariano’. La idea es hacer una gastronomía que, sin alejarse de la técnica, sea más cercana, con otro servicio”, detalló.

 

Además, puso en valor el reconocimiento de las y los fueguinos a esta experiencia gastronómica: “Los residentes nos acompañaron muchísimo. Luego de trabajar muchos años vinculados al turismo, se siente que al local le falta un espacio de pertenencia”.

 

Respecto a la oferta gastronómica per se, narró: “Ayer vino a cenar un grupo de amigos que agarró el mesón y pidió el menú de mar. Son 4 pasos, que terminan siendo 6. Arrancamos con un snack de bienvenida, que anoche fue una cracker de harina de maíz con un merito de centollón y un vinagre casero de kombucha. La primera entrada fue una tapa de masa de empanada que hacemos con grasa de cordero y un tartar de salmón salvaje. Seguimos con unos mejillones frescos del canal, que nos trae un pescador que bucea, con crema de papa fermentada, papines crocantes y miga de pan. El principal fue róbalo, con emulsión de zanahoria, aceite de cilantro y pickles de cebolla. Luego, dos postres. Todo el menú tiene un valor de 65 mil pesos”.

 

El acompañamiento fue “un malbec patagónico rionegrino. ‘Amor Seco’, de bodega Chacra, que tiene la particularidad de contar con un perfil bien sureño, con una acidez espectacular.  Hay muy buena variedad de vinos. En esta forma de pensar el proyecto, no queremos una carta infinita, sino dinámica. Tenemos 10 etiquetas muy pensadas para el menú del momento. Se puede hacer maridaje, o pedir botella o copa. Los valores son muy accesibles”.

 

El calor del hogar, la identidad y el respeto por los productos fueguinos no son extras en Crujiente, sino la oferta en sí. Se trata de una experiencia gastronómica creativa que hace hincapié en lo comunitario y lo colaborativo, dando visibilidad a pequeños y medianos productores fueguinos. En su presentación, señalan: “Buscamos reforzar la historia pasada y presente de nuestra isla, desde un lugar colectivo y honesto”, como un acento de "lo fueguino" rescatado y potenciado para y por los fueguinos.  

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