2026-08-10

Estudio de la UNTDF

En Ushuaia, cada persona genera al menos 3 kilos de residuos por semana

La iniciativa fue coordinada por la docente investigadora Dra. Romina Mansilla, del Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales (ICPA), junto a integrantes del Instituto de Cultura, Sociedad y Estado (ICSE). El proyecto convocó a 200 hogares de la ciudad, con un total de 521 personas, quienes separaron y pesaron sus residuos durante un periodo de tiempo, permitiendo dimensionar la problemática y visibilizar prácticas cotidianas de consumo.

En cuanto a los hábitos de separación, se observó que el 81% de los hogares separa materiales reciclables, principalmente plástico y vidrio, mientras que el 41,5% separa residuos orgánicos. Los hogares estuvieron conformados de la siguiente manera: 19% con un solo adulto, 34% con dos integrantes, 23% con tres integrantes y 24% con más de tres miembros. La generación promedio de residuos por persona fue de 0,43 kg diarios, equivalentes a 3 kg semanales, cifra que se incrementa al considerar los residuos generados en ámbitos laborales y educativos.

Los resultados fueron reveladores: aproximadamente el 40% de los residuos domiciliarios correspondieron a orgánicos compostables, seguidos por restos de residuos (restos de comida, pañales, latas de conservas, entre otros) (31%), vidrio (17%) y plástico (11%). Entre las propuestas para mejorar la gestión se destacaron la ampliación de los puntos de acopio y el fomento de la separación en ámbitos laborales. Estos hallazgos invitan a reflexionar sobre la importancia de reducir, reutilizar y reciclar, y sobre la necesidad de políticas públicas que acompañen a la ciudadanía en la transición hacia prácticas más sostenibles.

La experiencia contó con el acompañamiento de actores comunitarios como la Biblioteca Alfonsina Storni, el grupo de vecinos A Limpiar Ushuaia, la empresa de recolección Agrotécnica Fueguina y el Club Náutico AFASyN, conformando una red interinstitucional que fortaleció el trabajo conjunto. Muchas familias modificaron sus rutinas, incorporando la separación en distintas categorías y valorando la existencia de puntos verdes en la ciudad.

Para la Dra. Mansilla, “conocer lo que consumimos y desechamos es un primer paso para impulsar cambios de conciencia, pero también para mejorar o impulsar normativas que faciliten y mejoren la gestion de los residuos. Asimismo, el proyecto constituyó un espacio formativo para estudiantes de la UNTDF, quienes elaboraron guías, kits de clasificación, encuestas y gestionaron el perfil en redes sociales, integrando investigación, extensión y docencia desde la práctica territorial.

La iniciativa fue financiada por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) y se destaca como un punto de partida para avanzar hacia prácticas más sostenibles, tanto en los hogares como en las instituciones públicas y privadas. Los resultados obtenidos son novedosos, ya que aportan datos sobre variables socioecológicas no relevadas previamente, constituyendo un recurso valioso para la toma de decisiones en materia de políticas públicas y una línea de base para futuras investigaciones vinculadas a la gestión de residuos sólidos.

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