2026-11-05

Grooming

“Tenemos contactos entre los 6 o 7 años, no entre los 12 y los 13”

Lazzaroni aclaró que el caso “no es una presunta situación, sino una situación real. Lo impactante es cómo queda plasmada la actitud de las personas en las cámaras. Vemos un sesgo de enajenamiento. La Justicia tendrá que ver su patología. Planteamos esta situación de hasta dónde se arriesgan las personas con el grooming. Tenemos en claro que hay personas que han enviado pasajes a la provincia de Tierra del Fuego a niños y niñas de acá para que viajen al norte. En este caso, la persona se apersonó”.

 

Y expuso que “este caso nos coloca de vuelta en la vidriera, porque se ve la violencia y porque por suerte la menor ha sido puesta en resguardo. Ella no tuvo que participar en este forcejeo. Tenemos lo que uno viene planteando todos los años respecto a la violencia digital y no se trabaja. Vamos con la zanahoria adelante del burro”.

 

En esta línea, alertó respecto a que “bajó mucho la edad del contacto primario. Tenemos contactos entre los 6 o 7 años, no entre los 12 y los 13. También varió bastante que están siendo contactados chicos que van entre los 16 y los 18. No son solamente niñas”.

 

Y expuso sobre los riesgos que afrontan los chicos u chicas “chateando en un juego y generando videos sexuales para tener una retribución a cambio. Es otro punto del grooming que ha cambiado bastante. Cuando empezamos a hablar del tema en el 2012 o 2013, la intención del grooming era el abuso sexual con acceso carnal. Hoy por hoy es el acoso sexual, ganar la confianza y sostenerlo en la corrupción de menores: que genere contenido que le permita a esa persona generar un negocio”.

 

“Hubo una mutación. Cuando pensábamos que no teníamos mujeres que hacían este tipo de actividades, hoy vemos que son más del 35%. Hay una gran porción de hombres y otra de mujeres. Hoy tenemos personas entre los 19 y 35 años detrás de estas cuestiones”, precisó.

 

También lamentó que, a nivel provincial, “nunca tuvimos campañas contra el grooming. No ha sido una política pública. Con la prevención en el juego, en Río Grande, no he visto. Se pueden ver en la televisión abierta o en los canales de cable, donde te dicen ‘el juego no es para menores’, pero en todas las camisetas de fútbol tenés promociones de los casinos”.

 

Y agregó: “Una charla va a poner en evidencia lo que está sucediendo. ¿Qué hacemos después?, ¿cómo seguimos con los chicos? Porque no hace que el chico el día de mañana no siga apostando la plata que le ponen en Mercado Pago, con la moneda electrónica que consigue, con la venta de algún elemento que sustraen de las escuelas. Es el primer año que tuvimos una gran sustracción de equipos en las escuelas. Lo atribuyo a esto. Es una forma de conseguir una pequeña caja para sustentar gastos como la ludopatía”.

 

El especialista explicó que “la violencia digital tiene cinco ejes, no uno solo. No trabajamos el ciberbullying. Tenemos una gran cantidad de denuncias y cosas terribles que pasan en las dos ciudades. Es tanto el encarnizamiento entre los chicos que hay niños que este mes dejaron la escuela. Piden amparos judiciales para no presentarse a los exámenes e irse a Buenos Aires. Uno de ellos tiene 17 años”.

 

E insistió en que “es mucho más duro de lo que pensamos. Ni nos imaginamos el sexting y la producción de imágenes. Desde el 2025 decimos ‘ojo con la inteligencia artificial’, porque los chicos manipulan imágenes de compañeros y compañeras que después se transforman en sexuadas. Dentro del marco de generar la denuncia, puede hacerse al menor que genera esto. Puede ser civil y penal. Es una gran diferencia que puede bajar un poco la intensidad de este problema”.

 

“Si no vemos esto con amplitud y no lo trabajamos todos los días con la comunidad, sobre todo con los padres, es imposible que después lo traslademos a un ámbito donde el Estado pueda generar alguna condición para seguir generando herramientas para los chicos”.

 

Consultado por las posibles medidas a tomar, Lazzaroni aclaró que el camino “no es prohibir, es poner límites. En la última medición que realicé, los chicos de quinto o sexto grado están teniendo 72 horas semanales de uso de celular, medido con el teléfono de los chicos. Hay que limitar y tener una noción del daño que genera, más allá del contacto con terceros”.

 

A su vez, indicó: “Yo estoy entregando un equipo libre para un adulto a un niño. Tengo que colocar ese equipo en la edad del niño que lo va a tener y mantenerme dentro del parámetro que dice la Asociación Mundial de Pediatría. Marca que de 0 a 4 años no debe haber tecnología. De 4 a 6, si la familia lo decide, puede tener alguna aplicación específica que use en el jardín. Hoy los jardines de la provincia usan aplicaciones para estimulación de sonidos, colores y formas. Las familias deben usarlas en la casa. No es darle YouTube o la virtualidad”.

 

“Cualquier pantalla azul que le des a un niño a una distancia de 30 o 40 centímetros causa una sobreestimulación del lóbulo frontal que hace que genere una cantidad extra de dopamina. Generamos un adicto a la pantalla, con cambios de conducta. Luego decimos ‘algo le está pasando’ y no, está adicto. Después pretendemos encontrar justificaciones y nosotros hemos metido la pata. Es ajustar el teléfono a la edad del chico. ¿Cuánto tiempo puede usar la aplicación el chico de 4 a 6 años? No más de 15 o 20 minutos por día”, continuó.

 

Para cerrar, detalló que “el niño de 6 a 9 años puede tener aplicaciones, pero no navegar, porque no tiene la madurez para comprender la seguridad. Tiene las habilidades para navegar, abrir una aplicación, bajar un juego, pero la madurez para comprender la seguridad dentro del juego no la tiene. La va a tener a los 14 o 16 años. No puede tener un equipo propio hasta los 14”. 

 

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