Niños, niñas y adolescentes
“La base es que la víctima tenga elementos para saber que, lo que pasa, no debe pasar”
El pediatra forense, Horacio Artieda, habló sobre su participación en las reuniones de comisión de la Legislatura para abordar los proyectos de adhesión a la Ley Lucio y de protección a niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual.
Por Radio Nacional Ushuaia, Artieda explicó que “la prioridad siempre es proteger al niño y secundariamente está el establecimiento de la pena. No es que la condena no sea importante, sino que la prioridad es el bienestar de los niños. El primer paso es educar a los niños y niñas, a quienes los educan y a quienes los rodean”.
En este sentido, remarcó que “esto se debe a que en gran parte la ESI da un piso de información como para reconocer lo que les pasa. El siguiente paso es que todas las personas que tienen cotidiano contacto con ellos, tengan elementos de capacitación para sospechar y darse cuenta de que los niños y niñas la están pasando mal”.
“Uno va enfrentándose a un chico de una manera diferente, afinando más el ojo y observándolo más de cerca. Esto es muy fuerte para los y las docentes que tienen una oportunidad única, porque los ven cotidianamente”.
Asimismo, consideró que “Tierra del Fuego tiene ventajas para implementar esto rápidamente. Somos una sociedad urbana, con un acceso al sistema de salud que es mucho mejor que otros distritos. Los protocolos no deben establecer solamente la responsabilidad de cada área, sino que deben preocuparse por establecer las articulaciones entre efectores”.
“Esto es para que no digan ‘yo soy responsable hasta acá’ y que la víctima vaya de un paso a otro, con vacíos de acompañamiento. Los protocolos deben fortalecer la articulación”, agregó.
Al mismo tiempo, expresó que, si bien “la denuncia no se hace siempre donde se develó el hecho”, los efectores pueden “liderar el contacto con el siguiente paso”; “No alcanza con darle un papelito al tutor para que sepa dónde ir, sino dar una articulación que haga que el tránsito sea más humano, de persona a persona”, consideró.
Por otro lado, el pediatra forense expuso que “más que establecer qué me corresponde, los protocolos deben acercar la manera en la que me conecto con los demás. Es ineludible contactar con los sistemas de protección. La guardia de 24 horas para denuncias es la Comisaría de Minoridad y Familia, pero también podría ser la fiscalía”.
“Estos cambios de paradigmas son muy importantes para encuadrar cómo se para cada uno delante de una situación problemática de este tipo”.
El facultativo también hizo hincapié en que “el otro acompañamiento es muy importante, porque quien ejerce la violencia suele ejercer el poder de todo tipo, de todas perspectivas. Hay que apoyar a las víctimas para que puedan sostener el proceso: que tengan dónde vivir, dónde comer y demás. Lo ideal es que no tengan que elegir entre dormir bajo la lluvia o hacer la denuncia. No solo se trata de excluir al sospechoso, sino ofrecer seguridad y garantías a la víctima”.
“Hay que cambiar el paradigma sobre el que las leyes se construyen y cómo alcanzan a las personas. En este caso, son vulnerables por su edad y no tienen cabal comprensión de lo que les pasa. Eso desafía un poco a todos. La Ley avanza y da marco, tratando de cambiar la mirada con la que se tratan estas cuestiones, aunque hay un largo camino para recorrer”, advirtió.
Para cerrar, Artieda opinó que “siempre es bueno que se reconozcan miradas distintas. Hace poco, el niño era considerado una propiedad de sus padres. El trabajo de reconocer derechos no genera cambios que se ven con claridad de un día para otro, pero va moldeando la forma en la que se va a comportar la sociedad, los efectores y las instituciones que contactan con los titulares de nuevos derechos”.
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