LeoLabs
El Gobierno nacional se dispone a volver a habilitar el radar de Tolhuin
Tras estudios técnicos oficiales y nuevas negociaciones, el Gobierno de Javier Milei se se encuentra en la última fase de análisis sobre el impacto tecnológico y geopolítico del radar de LeoLabs. Consideran que no es de origen británico sino estadounidense y que tampoco tiene usos o fines militares.
“Los radares de LeoLabs están específicamente diseñados para vigilar laubicación y el movimiento de los satélites y los desechos orbitales. Los radares apuntan al cielo y detectan objetos que orbitan por encima de ellos. Para ello, envían una señal de radio en una dirección determinada yregistran el momento y el lugar en que la señal alcanza un objeto previsto (satélites obasura), en función de las pasadas anteriores de dicho objeto por los otros radares de LeoLabs”, indicó una fuente oficial con la carpeta que sin embargo necesita una aprobación finaldentro de la Jefatura de Gabinete.
Cabe recordar que, el radar, que efectivamente fue instalado dentro de una propiedad privada dentro del área de Tolhuin, es fruto de un acuerdo firmado en 2022. Según se informó en su momento. el radar fue instalado para hacer "monitoreo de objetos en órbita baja en el espacio".
Pedido de informes y marcha atrás
En su momento, el senador Pablo Blanco pidió varios informes al gobierno de Fernández, que nunca respondió, y ahora al de Milei.
En junio de 2023 una resolución del Boletín Oficial ordenó “suspender los efectos de la Disposición N° 8/22 de esta Subsecretaría de Telecomunicaciones y Conectividad, mediante la cual se autorizó precariamente a la empresa LeoLabs Argentina SRL para instalar y poner en funcionamiento una Estación Terrena en Banda S, con el fin de rastrear y monitorear objetos en el entorno LEO (órbita terrestre baja)”.
Se le dio entonces intervención al Ministerio de Defensa y al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, y el radar pasó a ser casi un conflicto para el Estado, donde explotó un debate de tono nacionalista cuando ese no era el punto.
Por otro lado, en septiembre de 2023, mediante nota formal, el gobernador Gustavo Melella solicitó al ministro de Defensa de Nación, Jorge Taiana, que arbitre de manera "URGENTE" los medios necesarios para garantizar la inoperatividad definitiva y constante de dicha instalación en la provincia.
Lo cierto es que el radar de LeoLabs en Tierra del Fuego dejó instalados sus grandes paneles, pero no pudo operar. Se abrió un expediente general en el que se había tramitado el acuerdo inicial para la instalación del mismo y que tuvo un primer cierre en 2023, que rechazaba su operación.
Pero en vez de ir por el recurso judicial, la empresa esperó el cambio de Gobierno y el giro de Javier Milei, que tiene explícitamente entre sus primeros aliados a los Estados Unidos.
A fines de 2023 la empresa presentó un recurso de reconsideración de la instalación, que se encuentra en la Secretaría de Innovación, Ciencia y Técnica, que comanda ahora Darío Genua. “La instalación de este radar lejos de ser una amenaza podría ser una solución para una problemática que de otra manera a la Argentina le saldría mucho dinero y por otro lado atrae inversión extranjera y trabajo para los argentinos”, se le escuchó decir al funcionario. Aunque las fuentes primarias no vieron objeciones, el expediente todavía no llegó con dictamen a la secretaria de Asuntos Estratégicos, que maneja José Luis Vila, dentro de la Jefatura de Gabinete, de Guillermo Francos. El visto bueno del JGM es la última instancia administrativa.
“Actualmente Argentina no tiene ese tipo de tecnologías. Y la Argentina se podría beneficiar mucho de la instalación de esa tecnología que nos permitiría saber cuáles son los objetos que están volando sobre el cielo argentino”, argumentan en el Gobierno. “La nueva política de cielos abiertos permite que satélites en órbita baja puedan estar sobre cielo argentino y esta es una manera de saber y controlar todo lo que ocurre ahí”.
Qué dice la carpeta que presentó la empresa
La empresa se define como una startup constituida en el año 2015 en el Estado de Delaware, con sede en el Estado de California (Silicon Valley). Y afirma que sus objetivos son los de brindar servicios para apoyar la seguridad operacional en la órbita terrestre baja (en inglés “Low EarthOrbit” o "LEO").
En ese sentido, aseguran que lo “único que pretende resolver” es la congestión de satélites y “basura” (acumulada desde el comienzo de los viajes espaciales), que generan riesgos de colisión. La cantidad de satélites lanzados en LEO ha crecido exponencialmente con nuevas empresas que lanzan satélites comerciales (Starlink, OneWeb, Satellogic, etc.), así como importantes satélites no comerciales (comola Estación Espacial Internacional).Y afirman que lo que buscan es crear un mapa comercial del espacio, que muestre dónde se encuentran los satélites y la basura espacial, por dónde viajan y a qué situaciones de riesgo se enfrentan. Como los mapas de Google o Apple, que muestran carreteras, edificios, etc. y son utilizados para guiarse.
Según se lee en las definiciones de la empresa, los radares de LeoLabs están específicamente diseñados para vigilar la ubicación y el movimiento de los satélites y los desechos orbitales. Apuntan al cielo y detectan objetos que orbitan por encima de ellos. Para ello, envían una señal de radio en una dirección determinada y registran el momento y el lugar en que la señal alcanzaun objeto previsto (satélites o basura), enfunción de las pasadas anteriores de dicho objeto por los otros radares de LeoLabs.
El proceso de detección real se completa varios minutos después de la recogida de datos, momento en el que los satélites (y cualquier otro objeto) han salido del campode visión del radar y ya no pueden ser rastreados por él.
Los radares no rastrean objetos situados amenos de 100 kilómetros de la superficie terrestre. Es decir, no están configurados para registrar los retornos de objetos con un alcance inferior a 100 kilómetros. A una distancia tan corta, los transmisores siguen emitiendo en el momento en que las señales de retorno llegan a los receptores del radar. En otras palabras, el radar se queda “sordo” a esas altitudes.
Estos radares no tienen partes móviles, lo que significa que no pueden desplazarse para apuntar al horizonte o al suelo. Ese e sel principal argumento de la empresa en Argentina: no pueden rastrear aviones,misiles, lanzamientos de cohetes,vehículos en tierra ni barcos en el agua.
Con información de Clarín.
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