UNTDF
“Posibilita que quienes no tengan la posibilidad de viajar, puedan quedarse y estudiar”
En contacto con Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, el sociólogo y docente investigador de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Bruno Colombari, analizó el fenómeno migratorio de los jóvenes que se desplazan hacia el norte del país para cursar sus estudios superiores.
En esta línea, recordó que “en 2022 hicimos una encuesta que tuvo bastante difusión. Estuvo orientada a jóvenes que estaban en una etapa de su vida en la que debían tomar decisiones. En Tierra del Fuego está muy presente la cuestión de la migración. Es el mandato de irse”.
“Hubo 700 casos que respondieron la encuesta. Más de un 60% pensaba en irse, y un 40% quería estudiar acá. La replicamos en Córdoba y un 30% pensaba en irse, el 70% se quería quedar. Esto responde a distintos motivos. La primera, puede ser la cuestión de la oferta académica. Hay muchas carreras que no están. Si bien la oferta de la provincia es amplia y diversa, poseé déficit en carreras más tradicionales que tienen gran convocatoria”, precisó.
Asimismo, el sociólogo indicó que “más allá de eso, veíamos que un porcentaje significativo decide irse y tiene que ver con este mandato. Está vinculado con las propias trayectorias migratorias de los padres y las madres. La idea del mandato la vemos a partir de la influencia de adultos y jóvenes que plantean cuestiones vinculadas con la calidad de las instituciones educativas con mayor renombre. Eso también remite a las propias referencias de padres o madres”.
“Tiene que ver con tener las posibilidades de sostener los estudios en otro lugar del país. También, con que cuentan con redes familiares en esos lugares de destino: Además, con que esa experiencia de vida fuera de Tierra del Fuego los enfrenta a problemas cotidianos, ligados a la escala de la ciudad, que los hace crecer”, aclaró.
Consultado por las causas de este fenómeno migratorio tan arraigado, Colombari explicó: “por un lado están los padres, que tienen un discurso que aparece a una edad muy temprana. Ellos hablan de ‘cuando sus hijos se vayan’. Aparecen discursos sobre irse, y eso se va naturalizando. Muy pocos lo problematizan y se preguntan si realmente se quieren ir. Ahí aparecen distintos problemas. Por un lado, está la idealización de los destinos y trayectorias, y por otro está transitar eso, efectivamente”.
“Encontramos muchos casos de jóvenes que no se bancan el ritmo, o no les gusta. Otros que no les gusta la carrera, y se fueron medio obligados porque se iba el grupo de amigos. Siempre hablamos de un sector de la sociedad que tiene la posibilidad de elegir”.
También señaló que “en el último año, las posibilidades económicas de las familias cambiaron mucho. Por un lado, por el costo del alquiler; por otro, por la pérdida de valor del salario real. En otros casos, porque se quedaron sin trabajo. También están los que se encontraron con una situación que no era la esperada, y vuelven aunque podrían quedarse”.
El facultativo aseveró que “la universidad no es solo ir y cursar la carrera, sino atravesar las actividades extracurriculares. Esa vida se fue consolidando en los últimos años. Una institución es más que la educación y la extensión; tiene que ver con una cuestión cultural que va consolidándose en el tiempo”.
“Está muy instalado que hay que emigrar para crecer, y esas cuestiones no están muy claras. Muchos jóvenes se encuentran en un contexto al que no estaban preparados. Eso genera el retorno. Ahí, hallan la oferta educativa de la provincia y, en muchos casos, la de la UNTDF. Dentro de las instituciones superiores, es la que mayor oferta y demanda tiene”, mencionó.
Por otro lado, Colombari brindó recomendaciones a las familias: “En primer lugar, es importante tener un conocimiento más fino de la oferta de la ciudad. Quizás, no se acercaron a la universidad a ver qué oferta tiene, porque la idea es irse. No sólo es importante que conozcan la oferta educativa local, sino la experiencia de otros estudiantes. Está bueno conversar mucho sobre ventajas, desventajas y desafíos que suponen quedarse o irse. Poder tener una charla honesta es fundamental”.
“En tercer lugar, es importante que los adultos tengamos conciencia de la influencia que ejercemos sobre los proyectos de los jóvenes. Si el proyecto es migrar dentro de tres años, es importante no invadir el proyecto de mi hijo o hija, porque eso puede generar una decisión que no es la del pibe o piba”, dijo.
Por último, entendió que “hay que saber que se puede migrar para hacer un posgrado y demás. Las posibilidades pueden estar por fuera del grado. Muchas veces, los que se fueron vuelven porque idealizan que la inserción laboral es más fácil acá”.
“Que esté la universidad, permite continuar con estudios de posgrado. Hay una oferta virtual que antes no estaba. A los que nos gusta cursar presencial, poder volver y cursar una maestría, es una ventaja de la universidad pública”, cerró.
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