Baja de natalidad
“Todas las políticas apuntadas a la maternidad temprana se cristalizan en la baja de la tendencia”
En contacto con Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, la socióloga y docente investigadora de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Julieta López, habló sobre el estudio que llevan adelante para analizar las tendencias de las tasas de natalidad, en base a datos del sistema estadístico nacional.
La facultativa explicó que esta baja de la maternidad temprana “en Tierra del Fuego está un poco más marcada. Al ser una provincia más chica, es más sensible a estos cambios, pero hay que reconocer que hay una batería de políticas bastante fuerte: Educación Sexual Integral sostenida en la escuela y provisión de métodos anticonceptivos. Esto nos da argumentos para pedir que las sostengan y para que las pidamos”.
“Quizás hay mujeres que sí desearían ser madres, pero encuentran un montón de barreras. Estamos en un contexto en el que cada vez es más difícil encontrar el financiamiento para investigación, pero estaría bueno hacer una encuesta específica sobre las mujeres que retrasan su maternidad”, continuó.
Asimismo, aclaró que “la población empieza a descender, porque hay algo que se llama inercia demográfica. Aunque desciendan los nacimientos, seguirá creciendo en términos absolutos. Lo que se ve desde el 2001, es que hay un descenso en la proporción de la población en edad escolar”.
Respecto al uso de esta información para el desarrollo de políticas públicas, López indicó: “En términos absolutos, aumenta la cantidad de niños en situación de escolaridad. Cambia la estructura. Tiene que ver con el peso de cada grupo poblacional. Ya venía reduciéndose ese peso, para menores de 14. Es una consecuencia paulatina del descenso paulatino de la fecundidad. Si el promedio de hijos se mantiene por debajo de dos, va a disminuir el crecimiento vegetativo, que es el balance entre nacimientos y muertes. Tierra del Fuego ha crecido mucho en términos de migración”.
“No es el único factor. No es un momento para pensar en construir jardines. Ahora tenemos que pensar cómo vamos a usar la cantidad de recursos que tenemos, porque una porción de la población no crecerá de forma vertiginosa”, siguió.
Y ejemplificó: “Lo que nos permite, en términos de inicial y primario, es mejorar la cobertura del sistema: que todos vayan al jardín, incorporarlos a sala de 3 y abrir maternales. Esas políticas podrían colaborar con las mujeres que quieran tener hijos”.
Al mismo tiempo, dijo: “Ya empezó la política de extender la jornada escolar en primaria. Si se mantiene la constante, el escenario es distinto. En esos términos, nos da tranquilidad y la posibilidad de revisar cuestiones en el plazo educativo, de salud y seguridad”.
Respecto a las tasas de fecundidad, precisó que “en el censo de 1991, rondaba los 4 hijos por mujer. Hay otro informe del instituto de la Provincia, que habla de 3,5. Que baje de 4 a 3, es un montón. En 2001 y 2010, rondaba los 2 hijos por mujer y ahora está en 1,5. Tengo entendido que es una tendencia a nivel nacional, en otra provincia en mayor o menor medida”.
“La característica de nuestro país es que controlamos rápidamente la fecundidad. Se dio antes que en otros países latinoamericanos. La mejor explicación que tenemos tiene que ver con la migración europea y los ideales de tamaño familiar. Se ve que jugaron fuerte y fueron replicados por las mujeres que no eran migrantes”, siguió.
López mencionó que “por la década del 80 se estancó. Hubo una tesis sobre el estancamiento de la fecundidad en Argentina. Lo que mostró es que había lugares en los que se controlaba la fecundidad, y en el NEA y zonas rurales, seguían teniendo dificultades para controlar la cantidad de hijos. Cuando se tienen 5 o 6 hijos, se entiende que no hay un control”.
Y marcó que “lo que se venía hablando era que los descensos avanzaron y no se mantuvieron por encima de 2 o 3. Los países latinoamericanos tardaron más en reducir o controlar la fecundidad, pero luego lo hicieron más rápido”.
Por otro lado, fue vinculada por la relación de esto con la implementación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo: “No tengo datos vinculados a la cantidad de abortos. La lectura tenía que ver con el hecho de que aumenta la mortalidad materna. Eso es gravísimo en términos demográficos. Yo creo que la posibilidad de acceder a un aborto o un hospital público garantiza la salud de las adolescentes y madres que necesiten interrumpir el embarazo”.
“Es difícil establecer una relación lineal entre el descenso y la Ley. Es algo relevante, una herramienta más dentro del conjunto de cuestiones. No quiere decir que porque haya salido la IVE vayan a salir todas las mujeres corriendo a abortar”, continuó.
Para cerrar, aclaró que la IVE “es una política que apunta más a disminuir la mortalidad, que a contribuir a la baja. Si una mujer quiere interrumpirlo, lo va a hacer, en mayor o menor medida. Hay cuestiones que son estructurales. La IVE es una herramienta a disposición, pero no creo que la existencia de eso vaya a cambiar cuestiones del plano estructural”.
“Hay muchos médicos que objetaron conciencia. Hoy no es tan fácil acceder a una IVE. Menos en Río Grande. No solo cuando una no lo desea, sino cuando sabés que lo estás perdiendo. Incluso en ese nivel, depende de dónde estés, porque no es tan fácil”, culminó.
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