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Investigación de la ANPYN

“No somos los dueños del muelle, ni estamos obligados a pagar el mantenimiento”

Luego de que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación anuncie la apertura de un sumario administrativo para determinar los responsables del deterioro del muelle de catamaranes, el empresario y presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina, Ángel Brisighelli, cuestionó en Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, que las empresas turísticas sean puestas bajo la lupa.

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“No somos los dueños del muelle, ni estamos obligados a pagar el mantenimiento”

Según Brisighelli, “el comunicado que sacaron es bastante inentendible. Entiendo que quieran hacer una investigación para determinar por qué el muelle llegó al estado en el que se encuentra. Lo que no sé es por qué meten a los usuarios del muelle en este despelote. Nuestra responsabilidad en la relación que tenemos con el puerto es pagar todos los meses la tasa de uso frecuente”.

 

“Es el mismo delirio que decir que alguien que tiene una ruta concesionada y cobra peaje quiere hacer una investigación para ver cuál es la responsabilidad de los autos porque el pasto de la banquina está muy alto. El puerto nos cobra a nosotros el uso frecuente, pero es el que tiene que mantener su instalación portuaria. Si por eso nos cobra”, ejemplificó.

 

Asimismo, ironizó: “Si quieren investigar el cumplimiento de los convenios de mantenimiento del puerto, lo pueden hacer. Lo bueno es que van a terminar rápido, porque no hay ninguno. La contraprestación del uso del puerto es el pago. Si van a buscar convenios antiguos, quieren ver qué pasó y cosas por el estilo, tenemos que remitirnos al siglo pasado y ver los convenios que firmó mi papá cuando construyó el puerto antes de la provincialización”.

 

El empresario aseguró que desde el sector han hecho “muchas propuestas, pero no aceptaron ninguna. La última fue a la misma ANPYN en mayo y nos dijeron que no. Hemos pagado reparaciones nosotros y cosas por el estilo, porque el puerto tenía situaciones que no podía solucionar y sin eso nosotros no podíamos operar. En agosto del 2012 cuando fue la tormenta fuerte del este, que rompió el muelle que no existe más porque lo desarmaron, lo tuvimos que reparar nosotros y nunca nadie reconoció ni un centavo de toda la guita que pusimos”.

 

Y agregó: “Ahora nos sacaron del muelle donde estábamos y nos mandaron al principal. Teníamos el problema de que no nos podían dar luz. Tuvimos que comprar 150 metros de sintenax y dárselos al puerto para que puedan hacer la instalación, porque ellos tenían que hacer una licitación para comprar el cable. Que muchas veces salgamos a cubrir deficiencias o problemas serios, es historia de todos los días. Pero de ahí, a que la empresa tuviera un convenio para hacerse cargo del puerto… de ninguna manera”.

 

Brisighelli enfatizó que “si estás hablando del estado general del puerto, sospechás que alguien no cumplió y querés descubrir quién, lo puedo entender. Ahora, desde el momento en el que salís de ahí y tirás un manto de sospecha sobre las empresas diciendo que vas a auditar la cantidad de pasajeros transportados, estás sugiriendo, entre líneas, que las empresas te están estafando. Es una sugerencia de una actitud deshonesta de las empresas. Es ofensivo directamente. Lo que más me molesta es que me traten de chorro”.

 

Respecto a esta definición de ANPYN de analizar, además, la cantidad de pasajeros declarada por cada empresa, el referente turístico explicó que “a la tasa la paga el pasajero, la cobra la empresa y se la paga al puerto. La sospecha es que le cobramos al pasajero y que cagamos al puerto perreándole el número. Eso no es verdad. Los barcos cuando salen del puerto tienen que dar por radio a Prefectura la cantidad de pasajeros con los que zarpan. Eso se anota en los libros de zarpes del barco y de Prefectura. Si lo quieren llevar al día, ponen a un tipo a escuchar la radio y que anote los pasajeros que lleva el barco. No tenemos necesidad de pijotear 5 mil pesos que pagan los pasajeros”.

 

“Son 5 mil pesos que, además, paga el pasajero al que después no le limpian la nieve para que pueda subir. La pregunta es ¿qué hace el puerto con la plata que le cobra al pasajero?, ¿cuál es el servicio que le da?, ¿por qué le está cobrando? Por nada”.

 

E insistió en que “nunca hubo un convenio con el Puerto para construir una obra. La primera parte del muelle de catamaranes, que es la que hizo mi viejo, fue antes de la provincialización. No existía la DPP como para hacer un convenio. Desde ahí, no hay ningún otro convenio de mantenimiento. Nunca nos comprometimos a mantener el puerto. Hemos hecho montones de propuestas a cambio del uso frecuente, pero nunca nos dieron bolilla”.

 

La definición de ANPYN de avanzar en esta investigación se da en medio de las preocupaciones del sector turístico por la falta de respuestas de los interventores respecto a cómo resolverán la problemática del muelle de catamaranes antes del inicio de la temporada de cruceros: “El 15 o 20 de octubre es cuando seguramente vayamos a empezar a tener problemas, porque nos van a echar a los catamaranes de donde estamos amarrados hoy. Nadie sabe dónde vamos a operar. Supuestamente van a sacar el dique hundido de la Armada y después tienen que reparar todos los daños. Eso lleva tiempo y no es fácil de recuperar. No es una tarea fácil”, expresó Brisighelli.

 

“El puerto tiene que pensar cómo van a hacer para manejar los 200 o 300 pasajeros que van a estar en medio del espigón principal. Es una zona de seguridad restringida y van a tener un montón de gente caminando por dónde hay un montón de vehículos moviéndose”, advirtió.

 

Al mismo tiempo, expuso que “después de la ruptura que se produjo en abril, la parte de la punta del muelle está absolutamente inoperable. Está en el aire. Se cortaron unas 10 columnas que estaban corroídas a la altura del intermareal. Se sostiene porque una de las columnas del fondo se mantuvo y sostiene la plataforma del tablero. Si se corta, todos se caen al agua”.

 

Como solución, planteó que “se puede hacer más corto el muelle, reemplazar las columnas que están hoy por caños nuevos y soldarlas al tablero. Es lo que propusimos en mayo para hacer la reparación. Son cosas que llevan tiempo. No se hacen de un día para otro”.

 

“Más allá de quién lo esté administrando, el puerto es de la provincia y la actividad económica es de la ciudad. Si es ‘o se hacen las cosas como queremos o prendemos fuego todo y todo el mundo pierde’, no me parece”.

 

De igual manera, Brisighelli consideró que “no todas las responsabilidades son de la intervención. El estado general del muelle de catamaranes es un problema de 20 años de falta de mantenimiento y de una política de desinversión de estructura portuaria. Hace 15 años atrás teníamos dos muelles de catamaranes y ahora no tenemos ninguno. Así avanzamos. Ahora se cayó este y no fue por culpa de la intervención, sino porque en 20 años nunca le hicieron mantenimiento. No son responsables del problema, pero sí de la falta de solución”.

 

Para cerrar, remarcó que “lo que tienen que dimensionar es el despelote que van a tener ellos. No solo el perjuicio que vamos a tener nosotros, que es claro, sino que a ellos les van a explotar en la cara un montón de problemas por 200 o 300 personas moviéndose en medio de la operatoria de embarcaciones, de seguridad, en zona restringida, con barcos operando en cualquier lado”. 

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