Deudas a OSEF
“Antes de mi gestión debían todos menos la Municipalidad de Ushuaia”
El flamante presidente de la OSEF aseguró que, desde el inicio de su gestión, “están pagando todos. El único que no ha pagado es el Concejo Deliberante de Tolhuin, que ni bien entró a mora lo mandé a judicializar. Tenemos una deuda con la Caja de Jubilados de la Policía. Le pedí una reunión al comisario, con quien seguramente me encontraré esta semana. Sabemos la situación en la que se encuentran, pero tenemos que resolverlo, porque son aportes que le corresponden a la obra social. También nos debe Vialidad Provincial. Es lo único. Los planes de pago están todos”.
“Hoy están todos al día con los planes de pago. Se había demorado la Municipalidad de Río Grande, llamé y me transfirieron al otro día. Es llamar. A la plata la necesitamos. Tenemos que garantizar las prestaciones”.
Respecto a la recuperación de las prestaciones, García puso en valor el reinicio de las actividades del Hospital Naval de Ushuaia: “Cuando le pregunto a la directora general médica, la doctora Monsalvo, por la cámara hiperbárica, me dijo ‘no tenemos el Hospital Naval’. Lo convocamos y tuvimos una reunión. Empezamos a ver que el problema era por el tema del pago. No se les pagaba hace 8 meses, pero no era mucha plata. Yo tengo un cariño particular, porque mi viejo era militar y me atendía ahí”.
Además, valoró que “es el único que tiene cámara hiperbárica. Aparte, sumamos odontología, psiquiatría, psicología, kinesiología y cuestiones que se incorporan a la cartilla de prestaciones. Hicimos un plan de pago, reestructuramos la deuda y consensuamos. Firmamos un nuevo convenio y desde la semana pasada está de nuevo en funciones”.
En este sentido, comentó que intentan “destrabar el tema con Reencontrándonos. Entendemos que el Ministerio de Salud juega un papel central en la salud mental de la provincia y es quien debe regular las relaciones entre la OSEF y Reencontrándonos. Hoy tenemos una reunión”.
Y agregó: “Se privilegiaron las prestaciones del Estado en materia de salud. Tenemos que utilizarlas porque son herramientas que pueden usarse con el afiliado. Mantuvimos reuniones y capacitamos al personal en perspectiva de discapacidad. Establecimos acciones en conjunto a los efectos de entender los problemas en la agenda de discapacidad de la obra social. Estamos trabajando en redes. Ha bajado el tema de los reclamos”.
Al mismo tiempo, indicó que, al asumir, “se hizo un techo presupuestario de 2 mil 200 millones de pesos a Carlos Sánchez y de 1.900 millones de pesos al CEMEP. La diferencia está en la capacidad instalada. Luego se bajó a 1.550 a Sánchez y 1.500 a CEMEP. Ahora estamos por firmar una adenda y renegociar los convenios. Tampoco se están dando aumentos. La obra social no está en condiciones de darlos. Así estamos”.
García aclaró que, en esta decisión de no dar aumentos y renegociar los convenios, “no se ve restringida ninguna prestación. En su estructura presupuestaria tendrá que ver las urgencias o prioridades. Antes, los prestadores ingresaban las programadas como urgencias, o un profesional pedía 10 o 15 radiografías o tomografías. Tendrán que ajustar el presupuesto a la práctica. Regulamos lo que hay que regular, sin dejar de dar prestaciones médicas”.
Asimismo, manifestó que “no siempre todo es plata. Hay que escuchar a la gente y dar respuestas. Ahora pedí reunión con la gente de LUCCAU para ver qué acciones podemos desarrollar en conjunto. Está bueno, porque nos pone en agenda. La prevención es fundamental. Primero, por una cuestión de salud. Segundo, por una cuestión de ahorro. Los principales ejes siempre será la salud y el afiliado.
Como trabajador de la OSEF, García ponderó la importancia de hacer más eficiente la comunicación por parte de la obra social: “El sistema de salud tiene tantos caminos, que desentender algunos perjudica unos e impacta en otros. Todo tiene que ver con todo. Todos quieren cobrar, obviamente. Yo tengo que dialogar con todos, porque tienen necesidades, trabajos, empresas y familias atrás. Hay estructuras que mantener y no hablar con ellos es desentenderse de la realidad. He tenido odontólogos que no cobraban hace casi un año. Pagamos algunos. No es lo ideal, pero empezamos de a poco. Hay que resolver la situación de a poco”.
Consultado por el financiamiento de la OSEF y la necesidad de aumentar los aportes, explicó “el aporte promedio de la administración pública son unos 100 mil pesos. La obra social necesitaría un aporte de 160 mil pesos por afiliado. Un medicamento para una afiliada me sale 400 millones de pesos por mes. Así tengo 2 o 3. Tengo un costo de mil millones de pesos para un grupo reducido de afiliados. No es barato y, comparado con los ingresos, está desfasado. Los recursos no alcanzan”.
“La inflación no acompaña el valor de los medicamentos. La salud es la que más se mueve. El aumento salarial no acompaña y siempre estamos por debajo. Eso hace que nunca vaya a alcanzar”.
“Plantear la modificación de la Ley es difícil cuando hay deudas de aportes y contribuciones. Primero hay que poner los números en orden. Cuando no nos deban y hayamos pagado todo, podremos preguntar cuánto es necesario aumentar”, agregó.
Respecto a la relación con los empleados, expuso que “la gente está con mucho malestar. Son los primeros que reciben el enojo. Hay muchas charlas con los jefes. Hemos tenido reuniones con los directores generales, a los que se les explica la situación y se les plantea que es un trabajo en equipo. La gente viene con un problema. Tenemos que ser más empáticos. Somos receptores de un problema y también debemos entender la situación del afiliado”.
“Podemos estar enojados con nuestros jefes, pero somos trabajadores y el afiliado no tiene la culpa. No hay aumento salarial, ni convenio colectivo de trabajo. Tuve una reunión con los paritarios. Yo lo entiendo, porque soy empleado de la obra social, pero no puedo desentenderme del lugar que ocupo hoy. Es entender que la OSEF tiene que funcionar, aunque estemos enojados o no”.
Finalmente, habló sobre la necesidad de impulsar cambios en la normativa de la OSEF: “La Ley dice que todo afiliado titular cuyo cónyuge tenga otra obra social puede adherirse pagando un diferencial, pero deja afuera a los que están en otras provincias. Es un tema de discusión. Estoy analizando si tengo que enviar un proyecto y lo puedo incluir, o si se puede modificar a través de una resolución del Directorio”.
“A mí me gusta conversar y tratar de arreglar. Soy dialoguista. No me gusta romper, salvo que no haya otra. La obra social necesita diálogo con todos los sectores. Está atravesada por cuestiones políticas, también. Si no entendemos que la OSEF es de todos y entre todos tenemos que trabajar, es muy difícil. Hay gente en medio. Yo me pongo como una persona más y veo que del otro lado hay una necesidad. Me apoyo sobre eso”, cerró.