RAPAL en Ushuaia
“Hay 24 programas antárticos que hacen base en Punta Arenas y ninguno en Ushuaia”
Según Chiesa, la RAPAL “tiene como objetivo que los países que la integran puedan coordinar una agenda con relación a la gobernanza antártica y cuestiones técnicas, ambientales, operativas y logísticas, en el marco del sistema del Tratado Antártico”.
“El Tratado Antártico es un acuerdo al que se llegó el siglo pasado entre 12 países originales con el objetivo de congelar los reclamos de soberanía. Se pusieron de acuerdo en no realizar actividades militares y sí de ciencia. De esos países hay 6 que están en Latinoamérica. Cuando se reúnen anualmente los países que integran el Tratado Antártico se tiene más fuerza si van entre 6, que cada uno por separado. La idea es fortalecer el rol de Latinoamérica dentro del sistema del Tratado Antártico”, explicó.
“Esto es importante para Tierra del Fuego porque, si bien estamos muy posicionados en el turismo antártico, toda la cuestión logística y operativa para los programas científicos de todos estos países no está muy desarrollada”.
El sociólogo entendió que “en un momento en el que se habla de ampliar la matriz productiva, tenemos ventajas comparativas que nos permitirían no depender de una normativa que fue muy importante para Tierra del Fuego, pero tiene fragilidad y cada vez está más cuestionada. Creemos que hay un campo de desarrollo muy importante para el futuro de Ushuaia y de Río Grande. Una vez que desarrollás un polo logístico, Río Grande podría integrarlo desde lo energético y en el desarrollo de un cordón agroalimentario”.
“Desde los años 90 que Daniel Leguizamon viene hablando de esta cuestión. Hubo desarrollo como la Tasmanian Polar Network en Australia y la APAL en Punta Arenas. En Chile hubo una colaboración muy ágil entre el Estado y el sector privado. Recientemente se hizo el primer vuelo a la Antártida desde HeliUshuaia, una empresa que integra FINNOVA. Es importante que se haya dado el primer paso”, detalló.
Además, expuso que “otro paso importante es que una fundación como FINNOVA pueda organizar la RAPAL. Nos sirvió como antecedente lo que se hizo en Chile. Acá lo importante es que esto no quede como acciones aisladas. Vemos que por una fecha la Antártida cobra importancia, pero lo importante es que sea una estrategia de desarrollo a mediano y largo plazo. No estamos vinculados a los vaivenes electorales y podemos sentarnos a pensar más en lo importante que en lo urgente”.
Y agregó: “La RAPAL es parte de una serie de acciones que llevamos adelante, como el análisis de competitividad para identificar cuáles son las fortalezas y debilidades de Ushuaia como puerta de entrada. La idea es establecer una hoja de ruta de cambios normativos y estructurales. También el Clúster Polar Ushuaia que sería una alternativa de la APAL en Punta Arenas, o el Congreso Antártico que hicimos para vincularnos con el público local y tuvo repercusión nacional”.
El referente de FINNOVA analizó que “en Chile hay una postura que permanece en el tiempo a pesar de los Gobiernos que van cambiando. Por ejemplo, en el desarrollo de la cuestión antártica invierten 500 millones de dólares en la región magallánica. Nosotros podemos empujar modificaciones normativas, pero se necesita inversión. Muchos empresarios del privado piden que no les pongan trabas, porque inversores hay”.
Al mismo tiempo, expuso que “a pesar de que somos un país federal, tenemos una lógica unitaria que se concentra en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Nosotros deberíamos tener una sede del Instituto Antártico y una articulación más fluida de los sectores. Notamos que no hay tanto diálogo entre los actores, o desconocimiento entre lo que se hace de un lado o del otro”.
“Lo central es que los administradores de países latinoamericanos puedan entrar en contacto con proveedores locales para que vean la capacidad de Ushuaia. El objetivo sería que varios de los programas que están en Punta Arenas o en otros países puedan hacer base en Ushuaia. Eso tiene un encadenamiento con otros sectores y genera empleo, desarrollo e innovación”, siguió.
Asimismo, entendió que “sería bueno mostrar los objetos del Museo Antártico Argentino en Tierra del Fuego. Tendrían más utilidad y visibilidad. Acá tenemos la Maestría en Estudios Antárticos. Somos la puerta de entrada a la Antártica. Me encantaría que tengamos un Centro Antártico en Ushuaia, con un museo. Es algo que podría sostenerse con inversiones de privado y cobrando entrada o lo que fuere, porque va a generar interés. Eso sería un sueño. Es algo que tenemos como proyecto”.
“En FINNOVA nos importa liberar el potencial de Tierra del Fuego. Eso implica pensar realmente en la reconversión de la matriz productiva y que no sea una frase vacía. En el marco de eso, en cómo llegar a la reconversión, lo que encontramos es que todo lo que tiene que ver con la Antártida es algo que no nos van a poder sacar. Esos mil kilómetros que nos separan y los días menos de navegación que tenemos respecto a Punta Arenas no van a desaparecer”, continuó.
“Tiene sentido que las ventajas comparativas se transformen en ventajas competitivas. Se calcula que los 24 programas antárticos de Punta Arenas representan 500 millones de dólares en actividad económica. Es un monto muy importante si pudiéramos hacer que eso llegue acá”.
Por último, indicó que “el sueño sería tener una actividad sustentable que nos permita ser independientes de los vaivenes electorales. Tendrías el aeropuerto, un muelle de navegación naviera, un puerto y galpones para los programas antárticos. Estaría la posibilidad de contar con tanques de combustible. Seríamos un hub logístico imbatible. Desde los 90 se viene hablando y no se logró concretar”.
“La configuración ideal sería un muelle como el de hoy para cruceros, otro en zona industrial para carga y descarga de contenedores, y todo lo que tenga que ver con programas antárticos estaría en la zona del aeropuerto”, culminó.