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Amenaza de tiroteo

“No es un problema de los jóvenes, es un problema de la sociedad”

En declaraciones a Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, la directora provincial de Nivel Secundario, Marisa Arredondo, habló sobre la amenaza de tiroteo que encontraron en el baño de un colegio de Río Grande y analizó el rol de la escuela, de las familias y de la comunidad educativa en general frente a esta problemática.

jueves 09 de abril de 2026
“No es un problema de los jóvenes, es un problema de la sociedad”

La funcionaria señaló que “la escuela cumple un lugar importantísimo. Insisto en la necesidad de que haya una familia detrás de cada chico, viendo qué pasa en ese celular. Es fundamental que haya un ojo en el ámbito escolar, pero hay otra mirada que necesitamos que sea de la familia, en el celular y con sus vínculos. Frente a cualquier señal que se observe, se debe charlar y dar aviso inmediato al colegio. Todos nos tenemos que hacer cargo, porque es un problema de todos”.

 

“La escuela lleva adelante un trabajo muy complejo. Un Olga B. de Arko tiene 500 chicos en un turno. Tenés adultos para mirar, pero se hace complicado”.

 

Además, expuso que los mensajes pueden obedecer a “desafíos que tienen en algunos grupos de redes. Lo charlamos como hipótesis. El primer mensaje también fue en el polivalente de Río Grande y se hizo la denuncia. Lo mismo pasó con los demás colegios, porque tiene que ver con el protocolo. Lo dice la Guía Federal de Orientaciones. Existe a nivel nacional a partir de la Resolución 217. Es de abordaje de situaciones complejas en el colegio”.

 

Según Arredondo, frente a estas situaciones “se trabaja con el antes, la prevención; el durante, cuando el hecho está, y el después, que es el trabajo que le queda al colegio para trabajar pedagógicamente con los estudiantes. Encontramos estos mensajes y prevenir que no suceda es el trabajo que hacemos a partir de estas situaciones. Se lleva adelante con charlas”.

 

“Acá necesitamos estar trabajando en conjunto con las familias. El trabajo de prevención tiene que ser con las familias. Las redes ocupan un lugar importante. Sólo ellas pueden acceder a los celulares y deben estar atentos a lo que ocurre en los dispositivos de sus hijos”, explicó.

 

E indicó que “en la escuela podemos hacer el trabajo de charlar con los chicos, indagar qué pasa y poner en valor la palabra. Hoy en el Olga B. de Arko se trabaja con docentes y familias en una charla, para abordar las situaciones que presenten los chicos. Si se plantean en la casa, la escuela puede saber y se abordan en conjunto”.

 

Sobre las consecuencias de estos actos, la funcionaria narró: “En la mayoría de los casos, cuando se detecta quién fue, tiene consecuencias. Les allanan la casa y se hace un trabajo de la jueza, porque interviene el Juzgado. Es cierto que, a veces, encuentran el responsable y hay consecuencias legales. Otras veces no se encuentra. La amenaza de tiroteo es pensar que alguien tiene un arma en la casa, y se va en busca de ella”.

 

“En un colegio un chico confesó y dijo que pensó que era un chiste. Tuvo que darle explicaciones a la jueza, pero se generó todo lo que sabemos”, ejemplificó.

 

Consultada por el protocolo de actuación, Arredondo precisó que “lo que dice es que encontrás la amenaza, el equipo de gestión se reúne e inmediatamente llaman al 101 o van a una comisaría. Dan aviso y se hace presente la Policía. Constatan el mensaje. Las fuerzas de seguridad acompañan el momento quedando a disposición del colegio en los alrededores. Es una guardia”.

 

“Ahí, inmediatamente, el colegio debe avisar a las familias y a los docentes. Toda la comunidad educativa tiene que saber que hay una amenaza y se dio intervención al organismo de seguridad. Ellos son los que determinan. La escuela también da intervención a la Supervisión y al Ministerio”, siguió.

 

En este sentido, sostuvo que “los padres juegan un papel importante. Algunos van a retirar a sus hijos y otros agradecen y siguen atentos. Ayer las clases continuaron con normalidad. Los sacaron al patio, les contaron lo que estaba pasando. Les dieron la opción de llamar a los papás y retirarse. Ninguno se retiró, e incluso pusieron palabra”.

 

Finalmente, habló sobre el rol de los jóvenes frente a esta problemática: “Hay preocupación. Ellos, mejor que nadie, saben qué tan en serio o no puede ser. Siempre hay gente que sabe quién lo escribió. No hubo situaciones de estampidas o que salgan corriendo. Entienden qué hay que hacer. Luego, aparece alguna familia que retira a los estudiantes”.

 

“Plantearon una necesidad de trabajar hacia el interior con el centro de estudiantes. Fue un pedido del ministro, para organizar urgente un pedido con ellos. No todos los colegios tienen, pero entendemos que hay que abordarlo por ese lugar”, culminó. 

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