Elecciones 2027
"No voy a negar que me encantaría ser gobernador de la provincia”
El legislador provincial de Somos Fueguinos, Jorge Lechman, trazó un duro diagnóstico sobre la situación económica y productiva de Tierra del Fuego. Habló del deterioro que observa en Río Grande, las consecuencias sobre Tolhuin y Ushuaia, y cuestionó la falta de previsión de los distintos gobiernos provinciales,
Jorge Lechman estuvo en Río Grande junto a su compañero de banca en la Legislatura, Raúl Von der Thusen, con quien mantuvo reuniones con vecinos y distintos sectores de la ciudad.
Lechman comparó el momento con las crisis fabriles que atravesó la ciudad a mediados de los años 80, aunque remarcó que hoy la dimensión del problema es otra. Aquella Río Grande tenía entre 30 y 35 mil habitantes; actualmente, señaló, supera los 150 mil. En ese marco, aseguró observar "una Río Grande apagada. Triste. Con la gente con la cara larga en la calle. Con muy poco tránsito, con muchos locales cerrados. La verdad que es preocupante”, .
Para el legislador, además, sería equivocado atribuir todo lo que ocurre únicamente a las decisiones del actual Gobierno nacional. Su crítica también apunta a la falta de previsión que, a su entender, tuvieron sucesivas administraciones fueguinas.
Lechman también recordó lo sucedido con la industria textil durante la gestión de Alberto Fernández, cuando Matías Kulfas se desempeñaba como ministro de Desarrollo Productivo de la Nación. “La prueba de fuego la dieron allá por el 2021, 2022, cuando se sentencia de muerte primero a las textiles”, sostuvo.
A partir de allí, cuestionó la reacción que tuvo parte de la dirigencia provincial frente a aquellas decisiones. “Había una comitiva más que importante de aplaudidores cuando Kulfas sentenció de muerte a las textiles”, afirmó.
Para Lechman, aquel episodio debió haber abierto una discusión más profunda sobre el futuro industrial de Tierra del Fuego y sobre la necesidad de anticiparse a posibles cambios en la política nacional hacia el régimen promocional.
Su análisis no quedó limitado a las fábricas. El legislador explicó que cuando cae la actividad industrial de Río Grande también cae el dinero que circula en el comercio, en los servicios y en buena parte de la economía provincial. “Río Grande, que es el motor industrial de la provincia, cuando se cae, deja de haber circulante. No son solamente las cientos de familias que pierden el empleo, sino todo lo que esas cientos de familias generan”,.
Ese impacto, señaló, llega rápidamente a Tolhuin y también a Ushuaia: “El efecto dominó es imparable, lamentablemente”, resumió. En esa misma línea, habló sobre la capital fueguina y puso como ejemplo la pérdida de poder adquisitivo y el menor movimiento que se observa fuera de los períodos de mayor actividad turística.
“¿Quién puede gastar 100 mil pesos en una cena de dos personas o tres personas cuando cobra con suerte un millón ochocientos? Es casi imposible”, manifestó.
Lechman también habló de un fenómeno que considera todavía más preocupante: familias que llegaron hace décadas a Tierra del Fuego buscando una oportunidad y que ahora empiezan a pensar en marcharse. “Toda esa gente que llegó con un sueño y una valija vacía a Tierra del Fuego, porque acá nadie vino millonario, hoy está pensando en que se tiene que ir. Dejando años de sacrificio, años de arraigo y quizás también hasta partiendo familias”, expresó.
Durante las reuniones mantenidas junto a Von der Thusen, contó que esa situación apareció reiteradamente en las conversaciones: “Padres que ven que los hijos se están yendo, hijos que ven que los padres se están yendo”.
Al analizar las responsabilidades políticas, Lechman cuestionó la histórica dependencia de Tierra del Fuego respecto de las decisiones tomadas en Buenos Aires. “Diferentes gobernantes de la provincia de Tierra del Fuego nunca se han anticipado a las crisis. Siempre han pensado que Papá Nación iba a ser el salvador”, afirmó.
Asimismo, el legislador rechazó la idea de que la provincia represente solamente un costo para el país y criticó: "siempre se ha instalado que Tierra del Fuego es un gasto, y yo sostengo que Tierra del Fuego es una inversión”.
En ese punto mencionó el poblamiento, la posición estratégica, la proyección hacia la Antártida y el papel que tuvo la provincia para miles de argentinos que llegaron buscando trabajo y un futuro.
“Acá nadie vino porque le gusta el viento o porque le gusta el paso Garibaldi o el Monte Olivia. Acá la gente vino en busca de futuro, en busca de realizar sueños”.
Lechman planteó además que Tierra del Fuego debería comenzar a discutir una “reparación histórica” con el Estado nacional. “¿Por qué ningún gobierno de la provincia, ninguno de nuestros representantes, tanto en la Cámara Alta como en la Cámara Baja, ha presentado un proyecto de ley solicitando la reparación histórica que Tierra del Fuego se merece?”, preguntó.
Según explicó, la Ley 19.640 permitió el crecimiento industrial y poblacional, pero ese desarrollo no estuvo acompañado por toda la infraestructura necesaria. “Creo que es hora de que le digamos a la Nación: ‘Che, nos deben esto’”, sostuvo.
La mirada sobre la administración provincial también fue crítica. “Veo un letargo en el Gobierno provincial, veo una quietud y hasta una falta de responsabilidad para con la situación que están viviendo los ciudadanos de Tierra del Fuego”, dijo.
Allí volvió a cuestionar el intento de reforma constitucional y sostuvo que esa discusión estaba lejos de las prioridades de la gente. “La reforma de la Constitución de la provincia no le iba a dar ningún tipo de beneficio a los ciudadanos de Tierra del Fuego”.
Y agregó: “No estamos como estamos porque la Constitución lo prohíbe. Estamos como estamos por la incapacidad de llevar adelante el destino de los fueguinos. No hay otra excusa”.
Lechman también dejó una definición política hacia 2027. Consultado sobre una eventual candidatura a gobernador, Lechman reconoció su aspiración. “Yo no voy a negar que me encantaría ser gobernador de la provincia”.
Pero inmediatamente aclaró que esa posibilidad no puede depender solamente de acuerdos entre dirigentes. “Para que yo pueda ser gobernador de la provincia le tiene que encantar a la gente también que yo pueda llevar adelante eso”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó los acuerdos de cúpula y planteó que cualquier alternativa política necesita primero un proyecto y respaldo social: “Yo no hablaría de unidad, hablaría de un proyecto. Hay que ir detrás de un proyecto y no detrás de la unidad de dos o tres personas que puedan decidir ir para algún lugar".
Lechman también destacó el trabajo que viene realizando junto a Von der Thusen y reconoció que su compañero de banca tiene aspiraciones de conducir la Intendencia de Río Grande. “Es la gente la que tiene que decidir. Y creo que él está trabajando para eso”, señaló.
Sobre el final, puso el foco en el Presupuesto provincial y cuestionó que Tierra del Fuego venga funcionando con presupuestos reconducidos. “Tierra del Fuego merece tener un presupuesto mínimamente tratado. Hace dos períodos que estamos con presupuesto reconducido y eso no es sano”, agregó.
Para Lechman, la discusión presupuestaria permitirá conocer con mayor claridad cuánto ingresa, cuánto gasta y cuál es el déficit real de la provincia. También cuestionó lo ocurrido en el tratamiento anterior.
“Lo que pasó el año pasado con el tratamiento del presupuesto fue vergonzoso. No se merece eso ni la provincia ni el Poder Legislativo”, concluyó.
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