Economía
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11-10-2018 10:37

Por la caída del 50% en la actividad, Hellemeyer abrió la puerta a la ruptura del acuerdo entre UOM y AFARTE

El presidente de AFARTE abrió la posibilidad de la ruptura del acuerdo firmado en noviembre pasado con la UOM por un lado, y con el Gobierno provincial y nacional por otro, para mantener las dotaciones del personal efectivo, por una caída de la actividad que ya supera el 50 por ciento.

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Por FM La Isla, recordó que en este acuerdo cada parte cedía en función de una mejora de la competitividad. Así como los trabajadores aceptaron congelar por dos años las paritarias, las empresas bajaban los precios y tenían previsto compensar la pérdida de rentabilidad con mayor volumen de ventas.

 

Lejos está la realidad de cumplir con ese objetivo y, según Federico Hellemeyer, no hay “ninguna señal” de parte del Gobierno nacional para incentivar el consumo, que es lo que se necesita para retomar los niveles productivos normales.

 

Ya confirmó la decisión de las empresas de “adelantar las vacaciones”, por falta de pedidos y ventas en el continente, como corolario de un año que termina con suspensiones en la actividad de distintas líneas y reducción proporcional de los salarios de la mano de obra que permanece ocupada.

 

Hellemeyer informó que ayer hubo reunión de comisión directiva de la Federación que nuclea a todas las cámaras empresarias que se dedican a la fabricación de electrodomésticos, que integra AFARTE, “compartimos los números de caída de la actividad y la situación es generalizada. Todos los sectores metalúrgicos dedicados a la fabricación de electrodomésticos están cruzados por la afectación de la caída del nivel de actividad, por el desplome que hubo en el consumo, y todos se dedican al mercado interno”.

 

Explicó que no solamente bajaron las ventas sino el stock que mantenían las cadenas de comercialización. “Nuestra sospecha es que el stock no es mucho, porque las cadenas de comercialización están trabajando con inventarios menores a los habituales. Contablemente hablando, el inventario es capital de trabajo inmovilizado; y hoy inmovilizar capital de trabajo con una tasa de referencia por encima del 70%, es suicida”, sostuvo.

 

Como ejemplo, mencionó que si antes para vender un celular, un comercio “tenía cinco de stock para no quedarse sin productos, hoy tiene dos, porque no se puede bancar esos cinco parados, con lo cual al problema de la caída del consumo, que impacta en la producción, se le suma “la caída en el nivel de inventario, que multiplica el primer efecto. Esto termina haciendo que la caída en el nivel de actividad industrial sea mayor. Dependiendo de la línea, hemos tenido una caída del consumo entre el 20 y el 35%; pero por este efecto multiplicador del nivel de inventario, esto ha provocado una caída de la actividad de un poco más del 50 por ciento”, aseveró.

 

En este contexto, se hace imposible para las empresas “mantener el nivel de actividad para tener a todo el personal ocupado. Se han dado suspensiones, de distintas maneras, seguramente cuando se aproxime el fin de año habrá adelantamiento de vacaciones, y con los niveles de actividad que tenemos en este momento no hay manera de que las empresas le den trabajo a todo el mundo”, alertó.

 

En consecuencia, dijo que “el acuerdo que establece la garantía de mantenimiento de las dotaciones, realmente es de muy difícil ejecución. La mala situación económica por la que está atravesando nuestro país desafortunadamente conspira contra la sostenibilidad de cualquier tipo de acuerdo que hayamos firmado. En este momento estamos como quien aguanta la respiración abajo del agua, tratando de pasar este mal trecho que nos toca”, graficó sobre una situación que no se podrá sostener mucho tiempo más.

 

“La idea que estaba detrás del acuerdo de competitividad era bajar los precios pero ampliar los volúmenes de venta para compensar rentabilidad. Nosotros no solamente no estamos con mayor volumen de ventas sino por debajo de los volúmenes inferiores y ahí es difícil el sostenimiento de la ecuación que se propone”, expuso.

 

Hellemeyer reiteró que, si bien se intentó sostener la situación a la espera de que mejore el panorama, desde AFARTE no ven ninguna medida del Gobierno nacional ni señal de fomento del consumo. Por el contrario, se habla de una recesión que se profundizará por lo menos un año más.

 

Hellemeyer aclaró que el desplome de ventas hoy no tiene que ver con la apertura de importaciones, sino con la falta de incentivos al consumo, porque “la bruta devaluación que hubo, uno de los efectos que tiene es que nos protege frente al producto importado. El consumo se desplomó porque la gente no tiene dinero para gastar. Necesitaríamos urgente que aparecieran incentivos, llámese Ahora 12, Ahora 3, Ahora 6 o lo que se les ocurra, pero con la devaluación se exacerbó la inflación, la tasa de interés se fue al diablo, y en este contexto macroeconómico y financiero, las herramientas de compra en cuotas se retraen”.

 

“A simple vista no pareciera haber ninguna otra alternativa. Nosotros tratamos de explorar motivaciones por todos lados para dinamizar el consumo de nuestros productos”, dijo y, para el caso del aire acondicionado, se promocionan los equipos más eficientes y de menor consumo, pero con los compradores del continente sometidos al constante aumento de tarifas, se evita prender los equipos, y no hay dinero para cambiarlos.

 

Así las cosas, el acuerdo que, de parte de AFARTE, tenía previsto sostener las dotaciones por dos años, está al borde de quebrarse, y esto implicará que las empresas prescindan de personal efectivo. “No hay un panorama de corto plazo que nos permita ver cuánto empieza a mejorar esto. De momento no tenemos ningún indicio de que empiece a mejorar”, concluyó Hellemeyer.

 

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