Planta de procesamiento
“Este proyecto viene a complementar la capacidad de producción histórica de Tierra del Fuego”
El subsecretario de Coordinación Pesquera y Acuícola de la Provincia, Diego Marzioni, habló con Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, sobre el recorrido que hicieron junto a autoridades nacionales a la planta “Crustáceos Tierra del Fuego” que será inaugurada en Ushuaia.
En esta línea, manifestó que “es una muy buena noticia que este proyecto se esté consolidando. Es una planta de proceso, con un buque pesquero de características similares a los que operan tradicionalmente. Aunque tiene un casco de acero, una eslora que no supera los 10 metros; no operará en la zona histórica, sino desde Almanza hacia afuera del Canal”.
“Es un proyecto que viene a complementar la estructura productiva artesanal de la provincia. En Almanza hay tres plantas artesanales, y esto busca complementar una escala diferente. Es el primer proyecto integral de los últimos 25 años, porque tiene una escala superior a la que tradicionalmente se desarrolla en la provincia”, destacó.
Marzioni precisó que las instalaciones contarán “con un túnel de congelado rápido, envasadoras al vacío y con área de conservación. El excedente de la producción, luego de abastecer el mercado interno, se llevará a mercados del Continente y del exterior. Tiene características productivas diferentes a la artesanal. Son productos mucho más elaborados”.
“Esta ampliación de la matriz productiva tiene que ser complementando lo que hay. No hablamos de una nueva matriz. En la pesca, el horizonte nuevo está en áreas donde no se desarrolló la pesca en los últimos años”.
El funcionario destacó que “en lo que va de año, las lanchas artesanales han capturado y desembarcado cerca de 57 toneladas de crustáceos, entre centolla y centollón. Son entre 8 y 10 lanchas, que operan. Sólo salieron mil kilos al continente. Esos salieron como excedentes”.
“La provincia carece de infraestructura pesquera, en procesamiento y almacenamiento. No hay lugar para procesar y guardar la mercadería. Si una lancha trae 50 centollas, y las vende, al otro día ya no vende 50, sino 30. Con las otras 20, ¿qué hace? Se guardan en viveros en el mismo Canal, o en jaulas. Esta planta viene a aportar infraestructura intermedia. Esperemos que sea la primera de muchas que puedan venir a instalarse”, subrayó.
Al mismo tiempo, indicó que “teníamos una actividad que venía sin regularizarse por 8 años. No podemos decir, ahora se va a regular así. Sino que debemos adaptar estas normas con la actividad económica en marcha, porque no podemos parar la producción”.
Además, recordó que “el año pasado había mucha demanda de los crustáceos del canal. Este año arrancamos con un esquema de fiscalización, porque estamos controlando el 100%. Todo eso genera incomodidades, pero hay que hablar de lo importante: pudimos presentar un proyecto que viene consolidándose hace 2 años: una planta pesquera, con un buque pesquero”.
“Los datos son prometedores. Esperemos que sea el primero de varios, que vengan a través de esta metodología, que trata lo social, lo ambiental y lo económico. No puede haber un proyecto si no contempla las tres variables que van de la mano”, aseveró.
En cuanto a esto último, Marzioni enfatizó que “es un triángulo en el que el Estado tiene que cuidar los tres vértices, si uno se adelanta es en detrimento de los otros dos puntos. Por eso hay que buscar consensos. Muchas veces se hace difícil, porque hay intereses económicos, sociales y ambientales. Más cuando venimos de una historia en la que la pesca no estaba regulada”.
Respecto al desarrollo de la acuicultura, contó: “Por ejemplo, los erizos son un plato muy caro, con una calidad premium, y esta planta podrá elaborarlo de una manera trazable sanitariamente ¿Qué hicimos con esto? Durante todo el año pasado, y parte del anterior, hicimos un relevamiento de los bancos naturales. Tratamos de determinar cuántos erizos se pueden pescar por banco, para no poner en riesgo a la especie”.
“Hoy podemos determinar la cantidad, porque ya tenemos los primeros resultados. Ahora nos falta reglamentar la actividad. De igual forma, será en escala artesanal integral, no industrial”, celebró.
El funcionario reconoció que “la Provincia tenía una deuda respecto a la trazabilidad y la reglamentación para los mejillones. Mantuvo un sistema precario, en el que la mayoría de los análisis se hacían en Buenos Aires. No podremos mejorar la producción si seguimos de esta manera, porque dependemos de variables anexas al control sanitario, que generan costo, tiempo, y tienen una estructura frágil”.
Es por ello que están “invirtiendo para tener capacidad analítica local. Ayer se iniciaron las obras de remodelación del laboratorio de toxinas. Estamos invirtiendo entre 180 millones de pesos, sumado al equipamiento que compramos el año pasado, por montos cercanos al millón 100 mil dólares. Ahora nos faltaba la última parte, que es adecuar las instalaciones y ser reconocidos por el SENASA”.
Para cerrar, adelantó que están “esperando que de acá a fines del 2025, tengamos una producción cercana a las mil 100 toneladas de mejillones. El año pasado hemos hecho pruebas y clínicas de productos, y el mejillón y los crustáceos son los productos estrella”.
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