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Acuicultura

“No hay desarrollo posible sin el cuidado del entorno ambiental y de las condiciones sanitarias”

En declaraciones a Mañanas Diferentes, por FM Espectáculo 93.1, el subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Provincia, Diego Marzioni, habló sobre los potenciales proyectos para desarrollar la acuicultura fueguina y subrayó la importancia de que las iniciativas cumplan las condiciones establecidas en la Ley.

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“No hay desarrollo posible sin el cuidado del entorno ambiental y de las condiciones sanitarias”

El funcionario ponderó que “la Ley 1601 dio a la provincia un marco para el desarrollo de la actividad acuícola. Es uno de los objetivos para ampliar la matriz productiva. Transformamos los recursos naturales de forma sostenible y sustentable, para que generen riqueza y trabajo y desarrollo a largo plazo”.

 

“Les da seguridad jurídica a las empresas y a la Provincia y los organismos del Estado les da la garantía de que ese desarrollo se hará en respeto del entorno ambiental y las condiciones sanitarias. Si nosotros cuidamos el entorno en donde se harán estos proyectos, más las variables sanitarias, cualquier proyecto será sostenido en el tiempo”, valoró.

 

Marzioni subrayó que “todo proyecto acuícola tiene que ser de escala, con crecimiento progresivo, para que el Estado pueda controlar cómo aumenta su capacidad y progresa, y de beneficios participativos. No es la rentabilidad, sino todas las aristas de desarrollo conexas que tiene la actividad: infraestructura, puestos de trabajo, movimiento económico y dinamización del entramado productivo pyme prestador de servicios. No hay desarrollo acuícola posible si no es a través del cuidado del entorno ambiental y las condiciones sanitarias. No hay otra manera en los planes de la provincia”.

 

Y aclaró que “no vamos a limitarnos a ser proveedores de agua, territorio o materia prima. El objetivo es construir una cadena de valor completa. Con genética, investigación aplicada, procesamiento, certificación sanitaria, capacitación, empleo local y producto terminado. Eso es lo que busca la provincia. Cuando decimos que no todo se basa en entregar recurso hídrico o continental es que nos tienen que decir qué van a hacer”.

 

“No nos interesa que vengan a engordar pescados. Nos tienen que decir de qué manera sus proyectos aportarán a la generación de riqueza, cómo se entrelazará con el entramado productivo y cuáles son las proyecciones a mediano y largo plazo”.

 

Marzioni aseveró que “no habrá proyectos que se desarrollen si previamente no hay una evaluación ambiental estratégica que nos diga cuánto se puede llegar a utilizar en el lugar donde quieren instalarse; si hay disponibilidad de recurso hídrico y cuánto es; de qué manera se van a relacionar con el entorno y la comunidad en la que se están insertando. Las cartas de intención son la transparencia de la relación entre las empresas y el Estado, donde se empieza con diferentes cambios de información”.

 

Consultado por la iniciativa de Plásticos de la Isla Grande, el funcionario precisó: “Presentaron la idea-proyecto para asentarse en la zona centro de la provincia. Habrá un desarrollo integral de actividades complementarias. Como la acuicultura de base con especies naturalizadas, como la trucha marrón; el engorde de trucha mediante el sistema RAS. Habrá que ver la disponibilidad hídrica que tendrán que determinar las autoridades ambientales. El proyecto se enlazará con acuaponia e hidroponía, con un centro de gastronomía y con el turismo. Habrá cabañas de hospedaje, restaurante y desarrollo de la acuicultura”.

 

“Es un proyecto muy ambicioso e integra varios nichos diferentes y complementarios, como el turismo o la gastronomía. Cuando hablamos de que el centro tiene un potencial grande para el desarrollo de la acuicultura, nos referíamos a esto”.

 

Al mismo tiempo, destacó que “es escalable a la zona de Río Grande, para que puedan generarse hasta 500 mil ovas de trucha con el sistema RAS. Sería para el mercado interno y para exportar a continente”.

 

También mencionó que “ya tienen adquirida parte de la tierra. Tienen que hacer las presentaciones oficiales para comenzar con los estudios y habilitaciones. Empezará en agosto, luego de la veda invernal. En una primera etapa generaría, de manera directa e indirecta, entre 70 y 80 puestos de trabajo”.

 

Por otro lado, el subsecretario de Pesca y Acuicultura habló sobre la iniciativa de Sulko Romero: “Está asociado con Uvas del Valle, una empresa de Salta que tiene una prefactibilidad aprobada y entregada por el FAMP. Estamos en tratativas. La generación de puestos de trabajo es tan delicada que sería irresponsable hablar de un proyecto concreto cuando todavía no tenemos la idea. Una vez que tengamos los argumentos presentados le daremos publicidad”.

 

“Todo proyecto de acuicultura excede el mercado de Tierra del Fuego. No es que no se atenderá la demanda interna. Será lo primero, pero los niveles de producción exceden el consumo interno. Los proyectos tendrán que garantizar el aprovisionamiento de recursos que generan y exportarán los excedentes”, insistió.

 

Respecto al proyecto que busca fomentar la producción mitilícola en la zona norte de Tierra del Fuego, Marzioni explicó: “La Costa Atlántica tiene su particularidad, como la vemos cuando vamos a Río Grande: se aleja varios cientos de metros de las costas. Hay un sistema de producción de mejillones que consiste en la instalación de postes para que trabajen con el intermareal. Empezaremos a certificar aguas en la costa atlántica como las tenemos en el Beagle”.

 

“Durante meses haremos todos los análisis sanitarios para ver si hay toxinas presentes como lo solicita el SENASA. Tenemos que ver qué captación de cenizas hay, cuál es la cantidad de nutrientes, cuáles son los períodos en los que se detecta la marea roja y cuál es la capacidad de carga máxima permisible del entorno ambiental. Se hará la instalación de postes experimentales, para ver cómo captan semilla y se van desarrollando”, adelantó.

 

Y “cuando tengamos las líneas base, diremos ‘las costas de San Pablo pueden producir tantas toneladas de mejillón’. Es un proyecto productivo-experimental. Creemos que será una nueva línea de cultivo de mejillones en la costa atlántica. Apostamos al rendimiento, la excelente calidad de agua y la certificación”.

 

“De eso se trata el convenio que hemos firmado con SENASA, para que nos asistan, acompañen y nos ayuden a transformar a Tierra del Fuego en un referente de la acuicultura regional. Pero no en cantidad de producto, sino en calidad. Generaremos un centro de desarrollo pesquero y acuícola en Ushuaia, que se complemente con el norte y centro de la provincia”. 

 

“Hace años que venimos trabajando en la creación del Centro de Formación para Actividades Acuícolas y Marítimas. Se está terminando de construir. Para agosto o septiembre estarán las obras finalizadas. No sólo hace falta formar técnicos y profesionales, sino capacitar a los trabajadores en función de las nuevas líneas o actividades productivas”, recordó.

 

El funcionario provincial también respondió a las críticas por la carta de intención firmada con la empresa Wanchese: “Se encuentra radicada en Argentina hace 20 años. Tiene excelentes antecedentes. Se dedica a la pesca de vieiras y crustáceos en el centro y norte del Mar Argentino. Es subsidiaria de Cooke, que tiene desarrollos acuícolas en las costas del Atlántico y del Pacífico: en Estados Unidos, Canadá, el Mediterráneo y la región de Asia-Pacífico. Tuvo algunos emprendimientos en Chile”.

 

Asimismo, analizó que “la acuicultura pasó de un sistema netamente generador de kilos de pescado, sin importar el entorno ambiental. Se está convirtiendo de prácticas en donde no se tenía cuidado a prácticas en las que sí. Chile está reconvirtiendo toda su estructura y producción acuícola, por eso digo que hablemos de proyectos buenos y proyectos malos y cuáles queremos en Tierra del Fuego ¿Cómo controlaremos que se encuadren dentro de lo que la provincia les ha dado como barreras insalvables para que desarrollen su actividad?”.

 

El responsable del área insistió en que los proyectos deberán cumplir con las condiciones establecidas para resguardar el ambiente: “La Ley habla de dotar y potenciar mecanismos de control y fiscalización para que controlemos los proyectos. Por eso hacemos las inversiones que hacemos: capacitaciones y formaciones de las que saldrán nuestros técnicos; el laboratorio de toxinas será el punto de control sanitario; la Secretaría de Ambiente se dotará de la capacidad suficiente para controlar que los proyectos se desarrollen dentro de los encuadres ambientales”.

 

Para cerrar, enfatizó: “Si pensamos que no somos capaces de controlar una actividad, nos está ganando el miedo. Lo que tenemos que hacer es avanzar sobre eso. Dotamos al Estado de las herramientas necesarias. Los antecedentes también tendrán un ítem para ver, de qué manera, vamos a pedir garantías necesarias, guardas ambientales y seguros”.

 

“No se trata de rifar recursos hídricos, sino de darlos de manera eficiente en la aprobación de un modelo productivo. Es pasar de un régimen a un sistema, para ver de qué manera los proyectos se dinamizan dentro de la provincia de Tierra del Fuego”, finalizó.

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